Ayer me llamó Agapito para contarme todas sus historias con lujo de detalle y lo escuche de forma atenta, solo asentía con la cabeza cada vez que se reía y yo me tragaba los bostezos para disimular mi interés, la verdad mi tristeza necesitaba de una grata voz y aproveche el momento para distraerme, no le entendí ni un carajo, solo capte algunas ideas, como que pronto se divorciara de Marcela, que no le fue muy bien en Japón, que dará en adopción a su loro de nombre Lorenzo, que venderá la casa de Tlaxcala, que el negocio de los helados no funciono y que ha decidido emprender una aventura a la India, que por cierto me quiere ver en las próximas semanas para dejarme unos asuntos a cargo y firmar unos acuerdos, que se marchara un año y que yo seré su único contacto en México. Colgamos después de tres horas con diecisiete minutos, regrese a la habitación a envolverme entre la cobija de flores amarillas, me quede pensando en la intrascendencia de mi presencia para el fulano que me a...
Opiniones que pueden cambiar trayectos. Nevid Ascenci