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Mostrando las entradas de marzo, 2020

Epistaxis.

Ayer pensé que este día llegaría, mi alegría es incontenible, ese pánico escénico tan habitual se apodera de mí ser cuando voy a compartir mis ideas ante un público ansioso de percibir. Cuando estoy en el estrado descubro en la audiencia rostros desesperados, manos inquietas, piernas temblando, algunos con una mueca confusa, otros con una mirada que es penetrante, que sofoca el ambiente. Mientras esto ocurre, en otros puntos de la urbe, un niño está siendo golpeando, una mujer está siendo violentada, alguien está muriendo por una agresión con arma de fuego, personas están muriendo de hambre, otras están siendo discriminadas, insultadas y sobajadas. Mis pensamientos se revuelven, sigo observando como las personas esperan en sus asientos, son indiferentes con en el   de al lado, no brindan ni una sonrisa, ni se atreven a saludar, nos hemos convertido en seres robotizados, que solo nos ocupamos de nuestros intereses, inflamos nuestro ego, huimos del sufrimiento y del análisis del...

Cancelación.

Los avisos llegan con puntualidad. La sinfonía de los mensajes son una interrogante para el corazón, donde hay soberbia no hay un solo gramo de conciencia para establecer un cambio, los pensamientos de venganza son tantos, pero ninguno será suficiente para sentirnos aliviados, entonces comprendes que sentir bondad es un camino propicio y comienzas a transformar lo que esta desordenado. La toxicidad es una sombra tirana, es algo que siempre esta incomodando, es la que provoca suposiciones con una rudeza que se disfraza de un chiste opaco, hay quien ataca con esa nula gracia e implementa la estrategia para que exista un desequilibrio, pero el método eficaz para contrarrestar esos supuestos es ignorar con diplomacia. No hay tiempo para quedarnos estancados, no hay manera de dar explicaciones cuando hay gente que solo concluirá lo que le conviene. Vivimos en un mundo donde todos quieren ganar y ninguno quiere reconocer la derrota. No te envuelvas en la necedad, no te conviertas e...

Aislados.

Se siente un entorno hostil y obscuro. Cuando escuchamos que no pasa nada, un aire gélido nos abraza y nos expulsa a sitios inimaginables. La indiferencia es una tortura, es una exposición a la vulnerabilidad y al arrebato de ineficiencia. Las horas pasan y esa sensación de abandono se presenta sin aviso y se queda haciéndonos compañía hasta que se cansa y se disuelve entre las actividades cotidianas. El pánico se apodera de las calles dejándolas vacías, las noticias son apabullantes y el estrés es una constante, los arriesgados van y vienen como si fueran inmunes a todo lo que esta en ambiente, la soledad entra con alfombra roja y caravana, dejando mas dudas que certeza. Los ingenuos pensaran que son conspiraciones y son actos forjados por entes que solo piensan en hacer el mal, pero la realidad es evidente y devastadora. El enojo es inevitable ante lo que acontece, la tristeza es demasiada y la preocupación ya no cabe en una ciudad donde la vida parece extinguirse, no hay m...

Las puertas están abiertas.

Las puertas están abiertas para todo aquel que muestre cariño y brinde humildad. Los ríos de billetes corren por las calles de soberbia, ahogando a los que no están preparados para compartir, desnudando a todos aquellos que van presumiendo sus artículos de diseñador, esos fantoches que piensan que todo se arregla con dinero, se quedan a la deriva entre las fuertes corrientes. Las raíces se pierden porque lo material disuelve, contamina y destroza, los caminos de esperanza no existen en esos seres obstruidos por una falsa vida. El mármol es testigo de las derrotas espirituales, las lagrimas salen como si fueran gotas de sudor por el esfuerzo, las manos se maltratan por el ajetreo, las luces lastiman esos ojos que han visto la tragedia, esos pies están cansados por recorrer senderos llenos de espinas, ese mármol parece ser parte de un monumento erosionado y esa alma sufre los embates de su arrogancia, trata de descansar, pero es imposible porque hay pesadillas que esperan. Esos bro...