Para unas cosas somos y para otras no. Me muestras los álbumes donde hay infinidad de fotos de nuestros días felices, te quedas pasmada a ver aquella imagen de Barcelona cuando todavía nuestros padres vivían, que hermoso viaje, festejábamos tus dieciocho años y bueno después de eso todo cambio, nuestras promesas de hermanos se esfumaron, nos perdimos en conflictos incansables y absurdos. Me pediste que llevara la contabilidad de los negocios que nos heredaron, mientras gozas puntualmente de las ganancias, no me dejas respirar, eso de ser la hermana mayor te ha dejado grandes beneficios, me tratas peor que uno de tus tantos empleados, hace diez años no disfruto de unas vacaciones, primero me pediste arreglara lo legal, después lo operativo y al final lo contable, es terrible esta situación. Te escapas cada año a España con el pretexto de preservar en buen estado la tumba de nuestra familia y de repente ya veo que andas por Venecia o Berlín, es triste saber que no tienes compasió...
Quisiera dejar el tic tac que ronda en mi cabeza en un lugar alejado del caos que muchos tienen por las tentaciones frívolas, pero los estallidos son severos y no habrá salvación para aquellos que solo piensan en escalar sin pensar en el bien de los demás. Por eso me he quedado aquí en la quietud de los recuerdos que me abrazan y me dan la paz anhelada, dejando que el tic tac se pierda entre las fronteras de lo creíble y lo derruido. Escucho muchos gritos, es posible que todos quieren huir y tomen los riesgos para poder llegar al otro lado de la isla, desconocemos si allá haya alguien que nos pueda ayudar, es una incertidumbre que nos deja en la completa desolación. Un día nos trasladaron aquí para explicarnos las entrañas del orden que está arrasando con lo que conocíamos a la perfección, después nos dijeron que teníamos que experimentar el asilamiento y que nos adaptáramos a las reglas de este lugar, muchos fueron desistiendo y quedando en el olvido, los que sobrevivimos nos ...