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Los lobos siguen aullando.

  Esa sonrisa mustia que resalta en cada fotografía es la prueba fidedigna de que la vida continua a pesar de sus altibajos. Ahí en ese espacio iluminado te la pasas imaginando que seria de ti en estos tiempos, si las cosas se hubieran quedado como estaban, quizá la arrogancia te supuraría hasta por los ojos y seguirías quejándote de las barbaridades de aquellos que siguen en la misma tónica de sentirse superiores a como de lugar. La realidad te ofrece mañanas placenteras, tiempo para retomar el paso y elegir lo que te hace sentir libre, antes eso no sucedía, vivías con ataduras y carecías de la posibilidad de alimentar lo que querías creciera. Hoy tienes esa oportunidad, la aprovechas al máximo, dejando en el olvido las presencias que valían, dejas a la deriva vínculos que te sumaban sensatez, ya no te importa lo que era el mundo, ahora te refrescas en otros sitios, esperando que el tiempo regrese y la gente te busque. Ya nada será como antes. Te sigues esforzando por mantener...
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Actitud retadora.

  Esas lagrimas que te conmueven son un motivo que te debe abrir los ojos y valorar el momento presente. Ya te convertiste en un ser insensible con una larga lista de reproches, si ahora te encuentras aquí esperando un abrazo y deseando consuelo, pues nuevamente estas equivocando, porque sabes que nadie vendrá a darte una mano y bailar sobre el papel de víctima que tanto vociferas.   Después de que no te cansaste de despotricar y sostener que la otra persona era la mala, ahora buscas la justificación para revertir esos dichos y hacer que todo este a tu favor y sabes que eso no será posible, porque te has puesto en un ángulo complicado y que ahora que tienes suficiente tiempo para pensar, pues deberías planificar el futuro inmediato. Pero tienes una actitud retadora. Vas y te refugias donde sabes que te dan la razón y te `harán sentir un sultán, ya sabes de que se trata todo este guion de crisis sentimental, ya no corres peligro, conoces muy bien el camino y eres tan certer...

Desgarrador.

  Cierras los ojos y te pierdes en el olor a tierra mojada. Recuerdas esos días en los que te mantenías rígido y huraño ante los acontecimientos, no permitías que nadie te dirigiera la palabra, estabas molesto por las actitudes de la persona que decía te amaba y daría la vida por ti, pero comprendiste que era libre de hacer lo que quiera y esa es una opción que también debiste de tomar, arriesgándote a explorar lo que dejaste pendiente por falta de tiempo o por excusas sin sentido. Ahora que elegiste caminar por el campo y disfrutar de la sana soledad, te encuentras con la grata sorpresa que el árbol que sembraste de niño ahora te da un gran sombra, pasaron décadas para que regresaras al lugar donde tuviste momentos extraordinarios en compañía de la familia y amigos. Alguna vez pensaste que este sitio quizá fue alcanzado por la modernidad, pero esta intacto, llevas algunos días acampando, no le avisaste a nadie, apagaste el celular y emprendiste esta aventura con tal de reacomoda...

Te hierven las tripas.

  La conservación de la calma es una alucinación mientras aspiro ese aroma que es genuino. No comprendo que sucedió después de aquella discusión en la que hablábamos del futuro y de las consecuencias que nos llevarían a comenzar la sana lejanía, no quieres estar a mi lado, te aturde cada una de mis expresiones, te provoco incomodidad, pero de esto dependemos y no puedo decir que no cuando es una oportunidad que nos llevaría a los cuernos de la luna. Tus ojos me indican un desacuerdo total y cada vez que intento explicarte, me dices que me calle y que no te altere. Renuncie a la derecha y ahora que estoy en la izquierda, me dices que soy parte de la corrupción que nos somete y que no hace participes de lo acontece en el país, me recriminas y pides que reconsidere la decisión, que no quieres vincularte con esos dizque progresistas, que mis acciones repercutirán en tu credibilidad construida desde hace quince años. Desde hace un par de meses todas las noches discutimos y me pides qu...

Pláticas incómodas.

  Te atreves a criticar mi felicidad cuando estas bajo el yugo de una familia conservadora y que te somete en todos los sentidos, quizá tengas el carácter fuerte y dominante, pero no lo demuestras para liberarte y sentir esa alegría anhelada. Entonces pon en una balanza esos pensamientos que para ti son progresistas, pero te dejan al limite de lo que realmente quieres, te enredas en esas ideas obsoletas que son cadenas que vas arrastrando por cada uno de los caminos que has decidido emprender. Al final te atribuyes obligaciones que no dependen de ti. Vives en una burbuja de presión, en ese lugar te estas oxidando, por no querer cambiar las condiciones y las reglas, por seguir alimentando a las fieras que te condenan y te mandan la infierno cada vez que se les da la gana. Vives al acecho de personas que te aman, pero no te aceptan, tus vivencias están marcadas por el silencio, por esa prohibición que es recurrente y que te retorna a todo aquello que en ocasiones te fastidia. No ...

El agujero.

  Observe por el estrecho agujero de la pared. Me he quedado pensativo al ver como esos dos se han besado y se han manoseado hasta los apellidos, no entiendo la razones que los motiva a actuar de esa forma y después actúan como nada hubiera ocurrido, me siento angustiado, pero nadie se ha percatado de este agujero indiscreto que me tiene pendiendo de un hilo y mis malas intenciones han despertado y han atrofiado mi prudencia. Esta información es valiosa podría chantajear al dizque jefe y sacar ventaja de sus idilios amorosos, pero no tengo la sangre fría para actuar de mala manera, prefiero que el destino se encargue y se disipe esta traición. Que tipejo tan desagradable engañar a su señora con esa chica desalineada y de un aspecto libertino, simplemente es el típico hombre que se aprovecha de las circunstancias, de su poder, de su posición, promete y no cumple. Mañana mismo comprare yeso, silicón o cemento para tapar este agujero que me ha dado motivos para sobrepensar e inven...

Días felices.

  En aquel espejo roto me he peinado durante siete meses, no me ha importado cambiarlo, así como tampoco me interesa saber quién ha obtenido el reconocimiento por ser el empleado del mes, prefiero hacer mi trabajo, acomodar un ciento de artículos, mantener silencio, escuchar las platicas bobas de mis compañeros y salir corriendo para desprenderme de esa mala energía que me atrofia. Me he convertido en un ser gris, que solo piensa en despojarse de la ropa y andar desnudo por aquella habitación que rento, poner a todo volumen esas canciones ochenteras que hacen recordar mi infancia y comer sopas instantáneas, es una rutina que no se rompe y me hace muy feliz. No acepto invitaciones a salir, ya no estoy para eso, estoy cansado de contar mi vida y reavivar cada tragedia, de escuchar tonterías de la vida de alguien que no tiene idea de que es el hambre y la soledad, no quiero desperdiciar mi tiempo en seres que no tienen la sensibilidad para profundizar en temas importantes. Estoy h...