Esas lagrimas que te conmueven son un motivo que te debe abrir los ojos y valorar el momento presente. Ya te convertiste en un ser insensible con una larga lista de reproches, si ahora te encuentras aquí esperando un abrazo y deseando consuelo, pues nuevamente estas equivocando, porque sabes que nadie vendrá a darte una mano y bailar sobre el papel de víctima que tanto vociferas. Después de que no te cansaste de despotricar y sostener que la otra persona era la mala, ahora buscas la justificación para revertir esos dichos y hacer que todo este a tu favor y sabes que eso no será posible, porque te has puesto en un ángulo complicado y que ahora que tienes suficiente tiempo para pensar, pues deberías planificar el futuro inmediato. Pero tienes una actitud retadora. Vas y te refugias donde sabes que te dan la razón y te `harán sentir un sultán, ya sabes de que se trata todo este guion de crisis sentimental, ya no corres peligro, conoces muy bien el camino y eres tan certer...
Cierras los ojos y te pierdes en el olor a tierra mojada. Recuerdas esos días en los que te mantenías rígido y huraño ante los acontecimientos, no permitías que nadie te dirigiera la palabra, estabas molesto por las actitudes de la persona que decía te amaba y daría la vida por ti, pero comprendiste que era libre de hacer lo que quiera y esa es una opción que también debiste de tomar, arriesgándote a explorar lo que dejaste pendiente por falta de tiempo o por excusas sin sentido. Ahora que elegiste caminar por el campo y disfrutar de la sana soledad, te encuentras con la grata sorpresa que el árbol que sembraste de niño ahora te da un gran sombra, pasaron décadas para que regresaras al lugar donde tuviste momentos extraordinarios en compañía de la familia y amigos. Alguna vez pensaste que este sitio quizá fue alcanzado por la modernidad, pero esta intacto, llevas algunos días acampando, no le avisaste a nadie, apagaste el celular y emprendiste esta aventura con tal de reacomoda...