Intentas disimular alegría mientras en tus pensamientos pides cuentas claras de todo lo que has acumulado por años. Vives resentido con el mundo por razones que parecen absurdas, te encomiendas a tus creencias para que el camino se componga, diluyes toda posibilidad de acuerdo con aquellos según te hicieron mal, descuidas tus momentos de lucidez, te la pasas escuchando los sermones que tanta paz te dan en los instantes críticos, calmas el dolor con aquellos desinflamantes y sigues observando las fotografías anhelando que esos tiempos regresen. Comes lo que alcanzas a recolectar en las calles, no contestas los saludos, ignoras lo que sucede en el entorno, quieres pasar desapercibido, la gente huye cuando apareces, te convertiste en un espanto, en un ser que nubla, que causa desconfianza, eres producto de tus malas decisiones. Ganaste mucho dinero cuando te dedicabas a la política, todos te querían, te reconocían, te vitoreaban, causabas euforia y hacías que las masas se movieran...
Seis meses de recuperación y ahora estoy administrando la energía para cumplir con el compromiso y despedirme dignamente de lo que fue toda mi vida. Muchas personas no comprenden los sacrificios y los riesgos, pero me aferre y supere todos los obstáculos hasta llegar a la primera división con un club muy modesto, pero con una gran historia. Después de tres torneos, llame la atención de los clubes europeos y pues me convencieron, fue una sorpresa llegar a Francia y dar el salto Alemania para terminar en España y en todos esos años vestí la camiseta de la selección, nunca dude en venir como muchos otros, el numero once siempre me estaba esperando, conseguí títulos, grandes hazañas, compartí cancha con los mejores jugadores del mundo hasta que un día me llego la oferta del futbol estadunidense y pues decidí comenzar a despedirme de lo que fue un sueño. No dure mucho tiempo en Chicago. Determiné regresar al equipo que me dio la primera oportunidad, me puse esa camiseta turquesa con org...