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Soberbia y ambición.

  Ahora que entiendes muchas cosas te aferras a lo que sientes seguro. Buscas respuestas en el tarot, en la ayahuasca, en la constelación, en cualquier otra técnica que te de las respuestas que de antemano ya sabes, solo que quieres darle vueltas a los asuntos que te perturban y te tienen al borde de un colapso monumental. Te puedo decir que no debes preocuparte, que habrá días que sentirás un gran hueco en el pecho y muchas ganas de llorar, en otros sentirás rabia y pedirás silencio absoluto, hasta que llegue el día en que aceptes las contestaciones del universo y te resignes a comenzar de ceros, a darte cuenta de tus equivocaciones y a desnudarte por completo, y develar que hay que hacer cambios drásticos en cuestiones de actitud y de proceder. El poder nos alimenta de soberbia y ambición después nos bofetea hasta el cansancio. Cuantas veces humille a los demás con tal de sentirme indispensable, de sentir esa sensación de triunfo, esa autoridad rígida que se terminaba cuando ce...
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Vivencias y destinos.

  Aquellas flores se han marchitado después de diez días. No me ilusiono recibirlas, en ese preciso momento quería azotarlas en el suelo y salir corriendo, no comprendía los motivos que lo llevaron a tener semejante detalle, quizá me quiere reconquistar, pero no hay manera de que eso suceda, por algo me divorcie y hasta el momento no quiero saber de hombres, han pasado treinta y cinco años de la separación y sigo diciendo lo mismo. Rodolfo fue bueno hasta donde quiso, después se enredo en sus bajos instintos y cometió actos indignos, cayo en su severo alcoholismo, adquirió mañas y conservo las malas compañías, mientras tanto yo tenía que sacar adelante a nuestros hijos, me levantaba a las cuatro de la mañana a preparar el chocolate, las ensaladas y los cocteles, no quedaba de otra, que afrontar la situación y evitar el colapso de mis niños, siempre han tenido mucha madre y por eso resurgí de los maltratos y termine con tan terrible relación, pero por azares del destino, él seguía...

Mi última carta.

  Siete de la mañana con un minuto. Me siento desanimado después de saber lo que piensas de mi persona cuando soy un simple desconocido, cuando te esfuerzas por no saber de mí y opinas abiertamente de mis decisiones, creo que estas acostumbrado a hacerlo con todo aquel que lo permite o simplemente te das el permiso para inmiscuirte en lo que no te importa.   No tienes que andar informando a la gente que acumulo tres separaciones, una docena de intentos por sanar, dos internamientos en el psiquiátrico, siete cambios de tratamiento, puras mentiras, me quieres dejar en ridículo y chantajearme, pero no me interesa, y por eso tengo años de no querer saber de tus malas intenciones, no quiero dirigirte la palabra, es preferible que todo sea a través de cartas y abogados. Ahora resulta que me escribes de forma personal diciéndome que firme los documentos que te hacer acreedor a los departamentos de la costa, que es la herencia que te dejo nuestro amado padrastro, que no quieres pele...

Al borde del infarto.

  Doce tacos, un agua de horchata y un delicioso flan, es mi gusto de cada domingo. De lunes a sábado las cosas no cambian mucho, entre el pan dulce y las tres tazas de café obligatorias, después la comida rica en carbohidratos y la cena es el antojo de unas quesadillas fritas o una enorme hamburguesa, es un delirio alimenticio que me ha costado mi bolsillo y salud. Tan solo peso ciento treinta kilos y es algo de lo que me siento orgulloso, mis rodillas duelen y la espalda molesta, mis jadeos al caminar han aumentado y mis bochornos son constantes, pero la comida es mi alegría, es mi motivo, es una ruta de escape para la soledad que me asfixia. Recuerdo que a los trece años después de que mi padre murió, deje la disciplina, olvide las exigencias, no regrese a la natación y mira que era un prospecto par representar a mi país en competencias internacionales, no me intereso y a mi madre tampoco, ella me consintió en todo lo que yo le pedía, las pastas, los postres, las galletas, su ...

Garabatos.

  Los gatos maúllan con insistencia, otra vez se escucha el rechinar de la escalera y no puedo moverme de este sofá maloliente. Hace dos semanas despareció la tía Celia, no es la primera vez que se extravía, sigo al pendiente de las llamadas y los reportes policiacos, estoy cansada, desesperada y no tengo respuestas. He tratado de ordenar cada rincón de la casa, pero mi alergia al polvo me tiene rendida, imagínense la cocina llena de cochambre, bichos rastreros y manchas imborrables en los azulejos, vivo entre el asco y la angustia. La soledad de mi tía se refleja en las telarañas interminables, la suciedad parece parte de la decoración, creo que desde que murió mi primo Benigno, no venía a este lugar que no es un hogar, es una pocilga. Apenas llevo dos noches aquí y quiero regresarme a mi departamento, no hay gas, ni internet, de milagro hay electricidad y línea telefónica, limpie un pedazo del jardín trasero e instale una casa de campaña para poder descansar de forma decorosa, ...

Torta de aguacate.

  La soledad me abraza mientras me preparo mi torta de aguacate, sin razón aparente comienzo a llorar y quizá los recuerdos vienen de golpe y hacen que el cuerpo reaccione, comienzo a morder el pan de forma desesperada y no paro de pensar en cada episodio bonito de mi vida y de repente suspiro como si quisiera invocar a los espíritus. Me seco un poco las lágrimas y comienzo a cantar de forma descontrolada aquella canción que significa tanto y que pocos recuerdan. Mis manos están batidas de aguacate y comienzo a lamer mis dedos en ese instante de intimidad, de clandestinidad que muchos desconocen, el llanto cede por completo y sigo mordiendo el pan dejando migajas en la mesa, en este momento no importa la forma de masticar simplemente se goza. Podría comerme varias tortitas, pero también el abuso me traería consecuencias estomacales y prefiero reservarme momentos como el que acabo de experimentar donde las emociones florecen mientras muchos se rascan sus miserias buscando justific...

Ella sabía mí nombre.

  Doblas a la derecha y te encuentras con esa entrada pintoresca, pasas sigilosamente, buscas que alguien que de razón y te explique como llegar al departamento siete, sigues con pasos apresurados, bajas unas pequeñas escaleras y hay unas velas encendidas, el olor a incienso es penetrante, comienzas a desesperarte en ese largo pasillo, de repente una dulce voz menciona tu nombre y el miedo se apodera de todas tus entrañas, sabes que has llegado al sitio donde según te adivinaran el futuro. Te topas con una pared y sin saber que hacer te sientas en el suelo, esperas que alguien vaya por ti, pero los minutos pasan y la incertidumbre crece, de repente una silueta regordeta, se ve al fondo, comienza a rezar y el calor aumenta, ahí esta la persona que buscabas, poco a poco se acerca, y vas reconociendo sus facciones, piel blanca, ojos grises y una nariz respingada, sabes que es ella quien tendrá el gusto de atenderte.   Los nervios te traicionan y tropiezas hasta besar el suelo...