Quieres que te hable con honestidad, pero no quieres ni siquiera verme. Entonces te escribiré un par de cartas que te enviare a la antigüita y ya sabes si las abres o las dejas arrumbadas, ahí te daré mi punto de vista sobre o que me preguntaste la otra vez y te mencionare las instrucciones por si ya jamás nos volvemos a ver, necesito hagas lo que te pido y después te dirijas al punto en donde nos vimos por primera vez. En el sitio quiero que enciendas un incienso de canela y me des una explicación sensata de los trabucos que hiciste y dejaste hacer. Observes al horizonte y encuentres aquella torre con ese enorme reloj y repitas mi nombre con fuerza, quemas las cartas y después te marchas sigilosamente, es la forma en la que terminaremos el ciclo de nuestro vertiginoso vinculo. Por supuesto que yo no estaré muerto y si te vuelvo a topar en algún lugar, serás para mí una presencia desconocida y sobria que no me generara ninguna emoción. Espero que pronto te lleguen las cartas,...
Tanta palabrería en cincuenta y nueve minutos. No te cansas de reclamarme y recalcarme que eres resultado de todos tus esfuerzos y por eso te das el gusto de hacer lo que te plazca la gana. Mientras yo doy una gran mordida a la hamburguesa doble que me autorregale, mis emociones están concentradas en los portugueses y neerlandeses que disputan la final de la sobrevalorada copa del mundo, no estoy atento a todos tus insultos y amenazas, ya no me importa si tienes pleito casado conmigo, mi resignación es como una muralla, lo que me interesa es que los de naranja anoten para ver la cara del inflado lusitano que alguna vez fue considerado el mejor del planeta . Siento como la mostaza se atora en mi paladar y mis papilas gustativas gozan el sabor del pepinillo, es un momento de gloria y de una masacre a mi persona, que no me acongoja, pero me excita al grado de manotear cada vez que puedo, es uno de tantos domingos en los que te levantas con los aires de grandeza a su máxima capacid...