Cierras los ojos y te pierdes en el olor a tierra mojada. Recuerdas esos días en los que te mantenías rígido y huraño ante los acontecimientos, no permitías que nadie te dirigiera la palabra, estabas molesto por las actitudes de la persona que decía te amaba y daría la vida por ti, pero comprendiste que era libre de hacer lo que quiera y esa es una opción que también debiste de tomar, arriesgándote a explorar lo que dejaste pendiente por falta de tiempo o por excusas sin sentido. Ahora que elegiste caminar por el campo y disfrutar de la sana soledad, te encuentras con la grata sorpresa que el árbol que sembraste de niño ahora te da un gran sombra, pasaron décadas para que regresaras al lugar donde tuviste momentos extraordinarios en compañía de la familia y amigos. Alguna vez pensaste que este sitio quizá fue alcanzado por la modernidad, pero esta intacto, llevas algunos días acampando, no le avisaste a nadie, apagaste el celular y emprendiste esta aventura con tal de reacomoda...
La conservación de la calma es una alucinación mientras aspiro ese aroma que es genuino. No comprendo que sucedió después de aquella discusión en la que hablábamos del futuro y de las consecuencias que nos llevarían a comenzar la sana lejanía, no quieres estar a mi lado, te aturde cada una de mis expresiones, te provoco incomodidad, pero de esto dependemos y no puedo decir que no cuando es una oportunidad que nos llevaría a los cuernos de la luna. Tus ojos me indican un desacuerdo total y cada vez que intento explicarte, me dices que me calle y que no te altere. Renuncie a la derecha y ahora que estoy en la izquierda, me dices que soy parte de la corrupción que nos somete y que no hace participes de lo acontece en el país, me recriminas y pides que reconsidere la decisión, que no quieres vincularte con esos dizque progresistas, que mis acciones repercutirán en tu credibilidad construida desde hace quince años. Desde hace un par de meses todas las noches discutimos y me pides qu...