Quisiera dejar el tic tac que ronda en mi cabeza en un lugar alejado del caos que muchos tienen por las tentaciones frívolas, pero los estallidos son severos y no habrá salvación para aquellos que solo piensan en escalar sin pensar en el bien de los demás. Por eso me he quedado aquí en la quietud de los recuerdos que me abrazan y me dan la paz anhelada, dejando que el tic tac se pierda entre las fronteras de lo creíble y lo derruido. Escucho muchos gritos, es posible que todos quieren huir y tomen los riesgos para poder llegar al otro lado de la isla, desconocemos si allá haya alguien que nos pueda ayudar, es una incertidumbre que nos deja en la completa desolación. Un día nos trasladaron aquí para explicarnos las entrañas del orden que está arrasando con lo que conocíamos a la perfección, después nos dijeron que teníamos que experimentar el asilamiento y que nos adaptáramos a las reglas de este lugar, muchos fueron desistiendo y quedando en el olvido, los que sobrevivimos nos ...
Hay personas que son muy buenas para el mundo. Esas personas que te protegen de todo peligro, que te cuidan en los momentos grises, que procuran que todo sea grato, esas personas que ahí están, pero no las vemos, quizá no las valoramos como deberíamos, somos crueles hasta para reconocer. Las personas bondadosas siempre ofrecerán su tiempo y su creatividad para que emprendas, tendrán el espacio para escucharte, aunque todo sea un disparate, te abrazaran en silencio para decirte que todo estará bien. De repente somos tan malos para distinguir esa luz, esa disposición, pensamos que es cotidiano, hasta hay cosas que vemos como compromisos inquebrantables, pero no, es parte de la esencia de servicio y dedicación que tienen esos seres que nos apapachan con palabras y muchas acciones. Son bálsamos que nos acompañan en las buenas y malas, son incondicionales y muy tajantes al momento de darnos una opinión, son guías, apoyo y compañía. La bondad que irradian podemos confundirla con infi...