En aquel espejo roto me he peinado durante siete meses, no me ha importado cambiarlo, así como tampoco me interesa saber quién ha obtenido el reconocimiento por ser el empleado del mes, prefiero hacer mi trabajo, acomodar un ciento de artículos, mantener silencio, escuchar las platicas bobas de mis compañeros y salir corriendo para desprenderme de esa mala energía que me atrofia. Me he convertido en un ser gris, que solo piensa en despojarse de la ropa y andar desnudo por aquella habitación que rento, poner a todo volumen esas canciones ochenteras que hacen recordar mi infancia y comer sopas instantáneas, es una rutina que no se rompe y me hace muy feliz. No acepto invitaciones a salir, ya no estoy para eso, estoy cansado de contar mi vida y reavivar cada tragedia, de escuchar tonterías de la vida de alguien que no tiene idea de que es el hambre y la soledad, no quiero desperdiciar mi tiempo en seres que no tienen la sensibilidad para profundizar en temas importantes. Estoy h...
Para unas cosas somos y para otras no. Me muestras los álbumes donde hay infinidad de fotos de nuestros días felices, te quedas pasmada a ver aquella imagen de Barcelona cuando todavía nuestros padres vivían, que hermoso viaje, festejábamos tus dieciocho años y bueno después de eso todo cambio, nuestras promesas de hermanos se esfumaron, nos perdimos en conflictos incansables y absurdos. Me pediste que llevara la contabilidad de los negocios que nos heredaron, mientras gozas puntualmente de las ganancias, no me dejas respirar, eso de ser la hermana mayor te ha dejado grandes beneficios, me tratas peor que uno de tus tantos empleados, hace diez años no disfruto de unas vacaciones, primero me pediste arreglara lo legal, después lo operativo y al final lo contable, es terrible esta situación. Te escapas cada año a España con el pretexto de preservar en buen estado la tumba de nuestra familia y de repente ya veo que andas por Venecia o Berlín, es triste saber que no tienes compasió...