La probabilidad de que tus cometarios me afectan es baja y no seria la primera vez quieras defender tus posturas clasistas y discriminatorias. Te la vives etiquetando a todo mundo, queriendo insultar, señalando defectos y queriéndote sentir de las altas esferas cuando sabemos la realidad en la que vives. Cuando te conocí eras humilde, compartido, entusiasta, creativo y te adaptabas a cualquier panorama, ahora pides buena comida, un lugar cómodo para dormir, aire acondicionado, agua de una marca en especifico y que persista el silencio, terminaste siendo todo eso que criticabas, la fama te llevo a la frivolidad de los que se creen dioses, piensas que los reconocimientos te aseguran un gran futuro, se te ha olvidado que todo cambia de un momento a otro, ya no sabes en que malgastar el dinero que ganas a diario, se te olvido el barrio donde creciste y comenzaste a escribir, no has vuelto desde que obtuviste tu primer contrato en la disquera, que después te obligo a ceder cada una ...
Intentas disimular alegría mientras en tus pensamientos pides cuentas claras de todo lo que has acumulado por años. Vives resentido con el mundo por razones que parecen absurdas, te encomiendas a tus creencias para que el camino se componga, diluyes toda posibilidad de acuerdo con aquellos según te hicieron mal, descuidas tus momentos de lucidez, te la pasas escuchando los sermones que tanta paz te dan en los instantes críticos, calmas el dolor con aquellos desinflamantes y sigues observando las fotografías anhelando que esos tiempos regresen. Comes lo que alcanzas a recolectar en las calles, no contestas los saludos, ignoras lo que sucede en el entorno, quieres pasar desapercibido, la gente huye cuando apareces, te convertiste en un espanto, en un ser que nubla, que causa desconfianza, eres producto de tus malas decisiones. Ganaste mucho dinero cuando te dedicabas a la política, todos te querían, te reconocían, te vitoreaban, causabas euforia y hacías que las masas se movieran...