Aquellas flores se han marchitado después de diez días. No me ilusiono recibirlas, en ese preciso momento quería azotarlas en el suelo y salir corriendo, no comprendía los motivos que lo llevaron a tener semejante detalle, quizá me quiere reconquistar, pero no hay manera de que eso suceda, por algo me divorcie y hasta el momento no quiero saber de hombres, han pasado treinta y cinco años de la separación y sigo diciendo lo mismo. Rodolfo fue bueno hasta donde quiso, después se enredo en sus bajos instintos y cometió actos indignos, cayo en su severo alcoholismo, adquirió mañas y conservo las malas compañías, mientras tanto yo tenía que sacar adelante a nuestros hijos, me levantaba a las cuatro de la mañana a preparar el chocolate, las ensaladas y los cocteles, no quedaba de otra, que afrontar la situación y evitar el colapso de mis niños, siempre han tenido mucha madre y por eso resurgí de los maltratos y termine con tan terrible relación, pero por azares del destino, él seguía...
Siete de la mañana con un minuto. Me siento desanimado después de saber lo que piensas de mi persona cuando soy un simple desconocido, cuando te esfuerzas por no saber de mí y opinas abiertamente de mis decisiones, creo que estas acostumbrado a hacerlo con todo aquel que lo permite o simplemente te das el permiso para inmiscuirte en lo que no te importa. No tienes que andar informando a la gente que acumulo tres separaciones, una docena de intentos por sanar, dos internamientos en el psiquiátrico, siete cambios de tratamiento, puras mentiras, me quieres dejar en ridículo y chantajearme, pero no me interesa, y por eso tengo años de no querer saber de tus malas intenciones, no quiero dirigirte la palabra, es preferible que todo sea a través de cartas y abogados. Ahora resulta que me escribes de forma personal diciéndome que firme los documentos que te hacer acreedor a los departamentos de la costa, que es la herencia que te dejo nuestro amado padrastro, que no quieres pele...