El Jadeo intenso de Abelardo era como el ruido de una locomotora, su gesto de emoción y excitación al verme ahí parada, mostrando lo que parecía un manjar. Me encantaba seducir al hombre que me conquisto hace treinta y nueve años, no dudaba en concederle sus deseos, pues me trataba como una reina, todavía me quedaban ganas de cumplirle sin tapujos. Él con un diagnóstico reservado, me complacía con todos mis caprichos, tenía cartera abierta, una mujer de sesenta años se merece una vida digna, serena y cómoda. Mi Abelardo de ochenta y cinco todavía tenía esa candencia, ese vigor de amar sin cesar. La primera vez que lo vi, me señalo y me llamo con una seña provocadora, era una noche fría de diciembre, necesitaba dinero para mandarle a mi madre y no perdí la oportunidad para cumplir con el objetivo, mi nombre en aquel entonces era Chantal, esas diminutas ropas atrapaban a cualquier sediento en un desierto de presiones interminables, ahí lo conocí, esa madrugada fue un encuentro sa...
Ahora que entiendes muchas cosas te aferras a lo que sientes seguro. Buscas respuestas en el tarot, en la ayahuasca, en la constelación, en cualquier otra técnica que te de las respuestas que de antemano ya sabes, solo que quieres darle vueltas a los asuntos que te perturban y te tienen al borde de un colapso monumental. Te puedo decir que no debes preocuparte, que habrá días que sentirás un gran hueco en el pecho y muchas ganas de llorar, en otros sentirás rabia y pedirás silencio absoluto, hasta que llegue el día en que aceptes las contestaciones del universo y te resignes a comenzar de ceros, a darte cuenta de tus equivocaciones y a desnudarte por completo, y develar que hay que hacer cambios drásticos en cuestiones de actitud y de proceder. El poder nos alimenta de soberbia y ambición después nos bofetea hasta el cansancio. Cuantas veces humille a los demás con tal de sentirme indispensable, de sentir esa sensación de triunfo, esa autoridad rígida que se terminaba cuando ce...