Te preparas un café mientras lees el arrugado periódico y comienzas a balbucear como si así se acabaran todos los males del mundo, estas exhausta de tantas teorías conspirativas, de tantos relatos dolorosos y de la ignorancia que sigue resistiendo ante lo que es simplemente es realidad. Caminas completamente desnuda sobre la alfombra que compraste en aquel lugar de baratijas y te recuestas sobre el viejo colchón que sirve para realizar tus insistentes meditaciones, no quieres saber de que va la vida en este día, te sientes nostálgica, recuerdas con fervor esos días de infancia donde nadie se preocupaba por la guerra y la tensión entre naciones, quisieras volver a lo años noventa donde te perdidas todas las tardes en aquella habitación llena de tiliches y hurgabas las pertenecías de la difunta abuela, pero eso no es imposible. Giras la cabeza y observas como el gato que acabas de adoptar lame su tierna existencia, te sientes aturdida por saber cuál será el futuro de ese ser inde...
El silencio me lleva a las sensaciones placenteras que me hacen incorporarme para ver que todavía llueve. Intento caminar por la obscura habitación que se ha convertido en un grato refugio, abro la puerta que rechina y encuentro un poco de luz que me guía hacia aquellas sillas arrumbadas. Me siento y respiro, me esfuerzo por recordar lo que estaba soñando, es inútil, comienzo a sentir desesperación, me levanto y corro hacia la habitación, me aviento sobre la cama y comienzo a gritar. Llevo semanas intentando visualizar ese sueño a detalle, no puedo, estoy harto. Es una obsesión que me ha llevado a permanecer encerrado todo el fin de semana, sé que ahí están las señales que tanto espero, no hay casualidades, por algo me llego esa carta y esas flores, necesito saber que es lo que quiere, que es lo que intenta, porque aparece de repente. En ocasiones pienso que es una mala broma de aquel imbécil que dice que no se cansa de repetir sus historias vacías y llenas de improbabilidades,...