La majestuosidad de tus sentidos se pierde en esas palabras rebuscadas que te quieren adornar un panorama obscuro. Intentas resistir ante el embate de un discurso desgatado y absurdo, te vuelve a decir que te ama, que nunca te dejara, que tienen que ver por el futuro, que siempre te tomara en cuenta y que no dudes de lo que haga o deje de hacer, siempre será para el bien de los dos. La observas y te petrificas como si fueras una de esas feas gárgolas de aquella iglesia que te fascina, comienzas desde el fondo a reír y no haces ni un gesto, estas totalmente paralizado ante lo que escuchas, estas cansado de percibir esos razonamientos idealistas y de buena convivencia cuando todo se ha convertido en una jungla, en una asfixiante rudeza disfrazada de cariños obligados y de momentos que solo pintan una fachada orquestada por conveniencias claras. Recuerdas cuando la conociste, era una talentosa maestra de baile, una niña mimada con aires de grandeza, que creía que ser bonita era ...
Que no te das cuenta de todo lo que persigues y no consigues. Te callas para no causar malestares, buscas escabullirte para ignorar lo que otros alteran con tal de tener la razón, ya no te queda nada, ya no tienes alternativas, tienes que resolver de la manera que te incomoda, pero es efectiva. Intensificas tus pensamientos, quieres encontrar las palabras adecuadas para no quebrar la delgada línea que hay en un dialogo complicado, temes la peor reacción y esperas a que las visitas pasen y le den ánimos, la mayoría sale llorando y les das consuelo, ese que hace mucho se diluido entre rutina y desapego, ya no te importa, solo esperas el desenlace, quieres salir corriendo y sentir libertad. Pasan los días y no hay forma de entablar las preguntas que terminen con el tormento que te sacude desde hace años, necesitas saber la verdad y aterrizar esos insomnios en una dialogo interno que te de fuerzas, has imaginado la devastación total, mientras los visitantes no paran, es un desgas...