Sigues acumulando tantas cosas en ese enorme costal y en vez de desechar utilizas todo eso para construir una armadura de desagradable polémica, insípida soledad y un remolino de siempre lo mismo. Todo eso que guardas, lo conviertes en armas o escudos depende la situación para salir bien librado del momento bochornoso o de la complejidad de las circunstancias y así se crea un personaje que se manifiesta con sarcasmo, verdad, mentira, que tiene cierta indulgencia para no caer herido ante las respuestas picarescas. Montañas de argumentos que solo han levantado una muralla de dudas, molestias, intrigas y una que otra razón impropia para un presente confuso que protagoniza una impetuosa realidad que devora todo lo que hay a su paso como si fuera una podadora magistral que no deja crecer ni una esperanza en un ser que pretende muchas cosas pero se arriesga a lo mínimo, repitiendo la misma historia cada vez que puede o le interrogan. La humedad va penetrando en ...
Opiniones que pueden cambiar trayectos. Nevid Ascenci