Ya no vivas entre los lamentos que te persiguen y que no logras enfrentar. Grita todo aquello en lo que has fallado, ya deja de ponerte esas caretas melodramáticas que intentan buscar un reconocimiento que no es necesario, que no es elocuente, que sobra en medio de los cuestionamientos constantes que no te dejan establecer la aceptación de una cruda realidad. Sientes como el enfado no cesa. No te interesa lo que piense y diga, te vale un bledo y crees encontrar resignación en esa penumbra que solo agita más la inconformidad, pero eres el único responsable, quisiste quedarte ahí, gozando de los malos tratos, de las indiferencias, de las exclusiones, no desempolves el discurso de un maltrato evidente, cuando tuviste la oportunidad de huir y evitar lo que ahora te acongoja. Te perdiste en un camino que no te corresponde, tomaste el atajo que te llevo a la incertidumbre, a la competencia que obvio que no puedes ganar. La desmotivación te esta absorbiendo, te causa tedio despertar...
Opiniones que pueden cambiar trayectos. Nevid Ascenci