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Mostrando las entradas de octubre, 2025

Advertencia.

Me han vuelto a cambiar los planes y lo tomo como una advertencia llena de caprichos y de insensibilidad al tiempo, es una falta de respeto y una necesidad de fabricar momentos que no tienen un objetivo claro, la mente maestra de todos estos desajustes se la vive inundada de inconvenientes y cuanto observa un destello de atención se filtra para querer organizar algo que no es propicio. Dice una cosa y hace otra, es una lamentable inercia que termina comprometiendo a los que desde el principio se negaron, la advertencia se ha concretado para volverse realidad y en una obligación sin escape. Es un deseo de pertenecer por un momento a la felicidad que no se procura, que no se cultiva, que es inestable y alucinante cuando se trata de terquedad y fijación, no quedara más remedio que cumplir el antojo de vivir en una burbuja llena de lo mismo.   Tendré que cambiar aquella reunión para el domingo, la visita pendiente tendrá que persistir en mi agenda, buscare un buen asiento para llegar...

Vitalidad.

  No aguantas la ira que te provoca ese ser, que se distingue por ser monumental ante los ojos de los demás, no soportas sus actitudes que te hacen añicos y su indiferencia nutre la confusión. Vas arrastrando ese costal con un ciento de objetos obsoletos y objetivos truncados, solo te queda el tiempo y aquella vitalidad que te mantiene enfocado en la venganza, en la estrategia, en el dolor que quieres causar, no te puedes quitar de la cabeza la traición y la falta de respeto, es el tanque de oxigeno que cargas a todos lados, es lo que te hace esperar para dar la puñalada que deje un precedente de que eres intocable. Es un pensamiento tan vital, que no paras de mover las piezas, buscas todos los mecanismos para estar atento y eso te va desgastando al grado de perderte en un túnel lleno de fango, has afinado de manera progresiva la fachada para que todos se queden con la impresión de que la perfección puede ser posible, pero es un vil engaño que se va desmoronando con esas palabras...

Inconsolable.

  Vas rumbo al sur y una tormenta no te deja avanzar. La resignación se vuelve parte de la impaciencia que recorre cada parte de tu cuerpo, te sinceras y sabes que has perdido la oportunidad de conocer a alguien especial, que no habrá otra cita, que el clima no jugo a tu favor, sientes como el estomago hierve y las lagrimas son inminentes, no hay escapatoria ni excusa que pueda servir para explicar la gravedad de la situación. Te quitas la estorbosa corbata, abres un paquete de cacahuates enchilados y enciendes la radio, el locutor comenta que todas las avenidas están abnegadas, que hay emergencias por inundaciones nunca vistas, que el trasporte publico colapso y que miles están atrapados en sus viviendas u oficinas. Ahí estas en medio de la avenida más importante de la ciudad, intentas llamar, pero no hay manera de enlazar, sientes una desesperación que no te deja concentrar, la ansiedad comienza a hacer estragos en tu parpado izquierdo, no sabes que pasara cuando llegues a casa...

Diminuto insecto.

  Un montón de luciérnagas cubren mi cuerpo que va oscilando entre los conflictos materiales de los que se observan y están cansados de escapar, muchos se hacen los occisos al mirar que voy pasando de prisa y con cierto hermetismo, me ignoran o me temen por el brillo de aquellos insectos que me persiguen para alumbrar mi camino. Realmente no sé en qué momento sucedió que el mundo se desgajo y el cinismo doblego esas verdades que fueron bien contadas, que terminaron en mentiras, en ilusiones decepcionantes, en colores indeseables, en canciones con un mensaje grotesco, de repente una avalancha de descaro cubrió mi pequeño cuerpo, por momentos pensé que iba a morir, pero la destreza de mis movimientos permitió que saliera ileso de lo que es una catástrofe. Abrí los ojos y todo era negro solo estaba un baúl viejo a mi lado y la curiosidad me llevo a abrirlo y es ahí cuando las luciérnagas se adueñaron de mi y de mis tantas huidas, después el baúl se desmorono y el miedo hizo que peg...

El camino.

  Todos los días escoges el mismo camino de prepotencia , presunción , falsedad y queja, así vas por la vida reflejando lo que se produce en tus entrañas , sientes como hierve la mente al pensar en todo lo que esta desordenado según tus criterios y valores, no aceptas que los demás opinen diferente, no asumes el papel que te corresponde y te entregas al drama como si fuera la única salida al vértigo de las emociones . Te quedas pensando en las probabilidades del cambio, pero prefieres quedarte en los sitios que te dan comodidad aunque la indiferencia te lastime, eres parte del camino de imposición y relajación que te va acabando, que te va sometiendo en medio de las justificaciones que son repetitivas y nada creíbles, te sostienes de la cuerda que es delgada y frágil, intentas comprender que es lo que sucede, pero sabes que las respuestas son contundentes, te vuelves participe del maltrato sistemático de un entorno sin control y sin comprensión. El camino te ha convertido en u...