Fue una extensa bocanada antes de que se te acabaran las ganas de decirme eso que con los ojos me explicabas pero no podía adivinar, esa angustia que se traducía en las venas de tus manos tirando fuertemente de las sabanas y esa desesperación en el pataleo de tus pies eran una señal de que la vida se te escapaba. La madera de la cama rechinaba como si esta se fuera a desmoronar mientras la lluvia caí con fuerza desmedida, el granizo se reventaba contra los cristales dejando constancia en mis emociones despavoridas en ese cuarto obscuro y frío , donde mis lágrimas brotaban y se desparramaban sobre el pañuelo tan húmedo como algodón en alcohol. Mis esperanzas parecían perderse en los charcos que se formaban y eran perturbados por los neumáticos de esos automóviles que marchaban a vuelta de ruedas. Mis labios resecos parecían sangrar en esta espera que me condenaba a fatigarme mentalmente, era obvio que las noticias no eran tan alentadoras pues después de todos los golpes re...
Opiniones que pueden cambiar trayectos. Nevid Ascenci