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Mostrando las entradas de junio, 2018

Un sorbo de agua.

Solo siendo buenos podemos ser felices. La felicidad no solo se basa en acumular bienes materiales, tenemos que ir más allá y encontrar la razón que nos mantiene con vida, esos motivos abstractos que nos impulsan a sonreír. Hay a quien no le duele la desigualdad que existe porque quizá su alma esta pobre y prefieren ignorar el escenario real. La mayoría no está cómodo con nada, si esta nublado mal, si el sol quema que horror, si aquellos triunfan que bueno, si pierden que lastima. El hartazgo envenena todo y ciega al que tiene claridad, enmudece al que siempre dice verdades. En ocasiones ya nadie quiere disentir optan por cuidar sus intereses y ser amantes de la frialdad. Se alejan de lo bello que es convivir, se desprenden de los buenos sentimientos y solo buscan estropear porque hay algo en su interior que los inquieta y no saben cómo resolverlo. Encuentran la felicidad en la rutina, en lo monótono que es el tiempo que transcurre en su esencia, se van empolvando sin saberlo...

Enorgullécete.

Una voz a lo lejos gritaba: “cada desfiguro que veo que parece que no pertenezco a esta comunidad y no me representa.” Cuerpos semis desnudos, rostros maquillados, plumas y lentejuelas, música estrambótica, globos que van y vienen, consignas, peticiones, disfraces inverosímiles, miradas atónitas, voces de rechazo, indignación de los que tienen su limitado concepto de libertad corren para escapar del aplastante orgullo por ser y estar. La lucha debe persistir es un legado que va de generación en generación alzando la voz para defender lo conseguido y exigir lo que falta para que haya una igualdad social. Quienes viven en su mundo de fantasía levantando muros también ahora pueden salir y besar a su príncipe azul sin que les rompan la cara, disfrutan de la aceptación que se ha ganado sin mover un solo dedo en la lucha, ahí   las quejas se quedan en un silencio simpático y en ese momento no hay desfiguro que perseguir pues se goza de un beso, de un momento de amor infinito. C...

Así como gritas un gol.

El fútbol  tiene matices extraordinarios que nos trasladan al torrente de emociones que nos ciega pero que no nos debe alejar de lo realmente importante. Paren aquello que nos sacude por un momento y tiren todo lo que nos estorba, apaguen la luz, pónganse en una posición cómoda y piensen en lo que queremos para el país en los próximos años, que pactos habrá entre los hombres y mujeres que van con las intenciones de cazar ese poder irreverente, que revueltas se estarán gestando en esos cerebros que no dejan de anhelar el don de mando. Muchos defienden a su candidato preferido como si fuera casi casi de su familia, muestran todo su apoyo por ese individuo que no sabe que existen pero requiere de su valioso voto para tomar las riendas de un sistema lastimado y devastado por procesos tediosos que solo llevan a vulgares atajos. No existe una fórmula que cambie el rumbo de un país en veinticuatro horas o cien días para trastocar las fibras de un pueblo que acumula resentimi...

Aquel domingo que se aproxima.

Cambio o continuidad. Un pueblo confrontado por individuos que buscan el poder no importando las formas y las maneras, convenciendo con números y esquivando la realidad de las propuestas. Una guerra ideológica que no es profunda ya que no hay un tiempo de reflexión, donde parece que el ciudadano prefiere tomar una siesta para después entretenerse con el fútbol , una enajenación compleja ha invadido millones de mentes esperanzados en un cambio y oponiéndose a la continuidad, el hartazgo nos ha dejado sordomudos y las tripas parecen que decidirán aquel domingo que se aproxima. Candidatos con reputaciones obscuras acechan y bombardean, simulan empatía para lograr obtener lo que desean, las promesas se respiran como si fuera un medio de sobrevivencia en esta calamidad de cuestionamientos inconclusos. Ciudadanos dispuestos a estropearse la dignidad con tal de que su gallo llegue a la majestuosa silla, ese domingo todo será fiesta y el cielo iluminara a alguno de los contrincantes desp...

Ojos que no ven.

Miro el techo de mi cuarto y aprecio ese maravilloso color amarillo, giro hacia los lados y las paredes van de un verde olivo hasta un rosa mexicano, el silencio no se puede mantener aquí entre el murmullo de mis vecinos y los gritos contundentes de que reforcemos los endebles muros hechos de lonas, bolsas de plástico, cartones, ya que pronto lloverá y es así que el campamento multicolor y deforme quedara a la deriva con todos nosotros adentro esperando que no nos llueva sobre mojado. Han pasado noventa y siete días de que la tierra se nos movió de forma repentina dejándonos desvalidos y esperanzados a las promesas de un gobierno que se ufana de que esta con nosotros, pero realmente rostros que en mi vida había visto me han cobijado durante todo este tiempo esperando un dictamen que nos indique que podemos regresar al edificio que en apariencia quedo inhabitable. Esta tragedia rompió con la cotidianidad, ahora mis hijos están viviendo con mi madre, yo renuncie a mi trabajo, mis h...