La realidad te duele tanto que buscas esas trincheras donde la terquedad te manosea y desgasta todas las condiciones que parecen propicias para volver al camino de la luz tenue, estas harto de tantos episodios que en tus percepciones son una estampida de ideas grotescas y sueños agitados, hay tantas cosas que no te parecen, pero que al final brillan sin entretenerse con la opacidad de tus intenciones confusas. Ahí vas andando por los pasillos fríos y con las compañías grises que muchas veces te han demostrado que las tardes lluviosas son una especie de campo donde puedes llorar sin que se te note, te sientes cabizbajo, derrotado, pero en el fondo eres triunfador, aunque no lo quieras reconocer, optas por sentirte despojado y te conviertes en una ausencia recurrente, solo así puedes superar ese dolor en el pecho, esa sensación de incomodidad y esa peculiar forma de querer imponer lo que te apetece. Estas triste, porque quieres, estas a gusto con ese papel que te ata al sufrimi...
Opiniones que pueden cambiar trayectos. Nevid Ascenci