Una estancia complaciente en esta helada banca de este triste parque que se hunde en el silencio, donde me refugio de los gritos dirigidos a lo que queda de mi amor propio, escapo de las frustraciones de un hombre malhumorado y egoísta que regala sonrisas para aparentar lo bueno que es cuando sus monstruos duermen mientras un ciento de ojos lo observan sin juzgarlo solo lo alaban por lo afectuoso que es y lo hermoso que habla. Pero cuando me llama solo lo hace con groserías directas a mi armonía, esa voz parece cansada de todos los reclamos, esa desesperación con la que vocifera cada de uno de sus argumentos denota que ni el mismo se aguanta y sus demonios solo le pinchan su mente que se va retorciendo con su enojo desbocado que se traduce en insatisfacciones y un ese sofá maltratado se postra para engendrar su siguiente calvario. Como mujer como permito que me trate de esta manera, que me fastidie con su actitud negativa y mirada cortante, no comprendo como e...
Opiniones que pueden cambiar trayectos. Nevid Ascenci