Hay argumentos que no funcionan para llamar la atención, que son desechables, porque las circunstancias nos obligan a dar un giro que nos hacen fijar la mirada en otros puntos. No puedes clausurar lo que en apariencia es algo que debe fluir, es cuando la ambigüedad llega y dispara contrariedades, dejando heridas a las razones que sostenían un escenario digno de admirarse. Seguramente hay un remedio para esta contrariedad, que desata una confusión infinita y te das cuenta que la terquedad no es una aleada que brinde logros, la necedad se refleja en tus ojos, esa misma con la que has actuado. Es así como quizá puedas hacer una reflexión que valga la pena y te arrepientas de ciertos actos, quizá sigas igual o peor, es posible que decidas cambiar y tener una vertiente que te haga ver de manera distinta las situaciones. Es una esfera que revuelve una docena de emociones, nadie tiene la verdad absoluta y tampoco nadie tiene el instructivo para escapar de ser necesario. Una esfera, ...
Opiniones que pueden cambiar trayectos. Nevid Ascenci