La osamenta del pasado esta ahí frágil entre la tierra y los escombros que todavía quedan después del impacto recibido y de lo que el viento me conto con cierta inspiración dolorosa ante lo evidente de lo que la imaginación forjaba. Si, ahí estaba reteniendo las lagrimas que me desnudaban ante la tormenta que hacía que despegara los pies del suelo, no encontraba consuelo ni rastro de una posibilidad de silencio. La osamenta se movía al compás de la excavadora y de los hombres que sorprendidos no entendían lo que estaban haciendo. Observaba temeroso y no comprendía toda esa nostalgia que me invadía, quizá esos huesos me entumecían la razón, era un simple desconocido haciéndose polvo, pero era un descubrimiento sorprendente que ahí existiera un esqueleto, era una curiosidad cumplida de los arrebatos del presente y mi loco futuro. Nadie reporto el hallazgo, muchos vieron que ahí estaba esperando ser rescatada un alma atrapada, siguieron llevándose los motones de tierra, era...
Opiniones que pueden cambiar trayectos. Nevid Ascenci