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Mostrando las entradas de 2019

El escondite.

Te escondes en una guarida y haces las reservas necesarias para no enfrentar la naturaleza del momento, no quieres saber nada del mundo, ni de sus pequeñeces, deseas ser diminuto   para perderte entre los matorrales. Quisieras repetir diez mil veces el alfabeto y escribir en números romanos todas esas fechas que te han marcado para estar entretenido, olvidarte por un momento de lo que está pasando. Buscas esa fuerza interior que te de aliento y te haga estremecer en una solución rápida y eficaz, te mantienes suspendido en una habitación esperando que las golondrinas te traguen y así escapar por un rato del escenario de emociones intermitentes. Las cientos de felicitaciones no te dejaron ni cien gramos de esperanza porque insistes en quedarte atrapado en la tragedia, cuando a lo lejos está un calendario renovado con un manojo de planes por realizar, con demasiadas sonrisas que ofrecer, pero no quieres arriesgarte. En aquel sitio faltara el oxígeno y es cuando tendrás que abrir...

Bestialidad.

La bestia de la discordia acecha con su lengua atestada de espinas y sus tentáculos pegajosos, gruñe con fuerza y no se detiene, devora todo a su paso. El pánico sea desatado y todos piden ayuda desesperadamente, todos corren sin dirección, los gritos están llenos de angustia, las miradas están repletas de terror. Los argumentos de la bestia son firmes tan solo con su presencia, bastan unos movimientos para paralizar la bondad de las personas. Es así como la mente va creando historias sin razonamientos claros, siendo de esta manera que la intriga envuelve todo en un dilema sin solución, en una ecuación complicada, en una formula peligrosa. Dejamos que lo horrible persista en el ambiente cuando hay motivos para estar en paz, permitimos que la crueldad pese más que la armonía que emanan los seres que sonríen con honestidad. El invierno se hace presente entumiendo nuestras extremidades y forjando el deseo de la aplastante pereza, el frío  es un factor para que muchas cosas se po...

Opiniones y vicisitudes.

Sientes que perteneces al mundo globalizado porque te afecta todo lo que pasa, en el fondo quizá nada nos pertenece, nos vamos desgarrando hasta quedar en los huesos. La piel se fue adelgazando cuando lo políticamente correcto fue la opción para evadir la realidad. La gracia de algunos es tan patética que nos queda observar y después retirarnos para no herir susceptibilidades, muchos evaden la verdad porque se ofenden, otros solo quieren aprovechar el momento para entretener la vida áspera que los revuelca sin compasión. Somos pedazos de vértigo, de revueltas que implican adentrarnos a la reflexión para hallar esos fragmentos que siempre han flotado y que hemos ignorado, somos rehenes de nuestras creencias, quedando aplastados entre explicaciones complejas que nos alejan de lo que es importante, se ha quebrado el dialogo con nuestros semejantes porque improvisamos puntos de vista sin antes investigar. Nos vamos muriendo con nuestras notas arcaicas por no querer actualizarnos y sa...

Depurar.

Quisiera recuperar esos eslabones que se oxidaron y dejaron de ser parte de esta cadena de fortaleza y   certeza. Quisiera que me miraran a los ojos y me dijeran con argumentos sólidos que fue lo que sucedió, quisiera escuchar sus palabras contundentes ante las cientos de suposiciones que sean establecido sin fundamento. Quizá los comprendería con el corazón noble, los escucharía con sabia atención y después me quedaría callado unos minutos para dar mi opinión ante un panorama que hasta hoy desconozco. Por ahora debo ocuparme de la gente que me rodea e informarles que no quiero ver esos rostros retorcidos, no quiero que estén distanciados por molestias absurdas, que se propongan a esforzarse en consolidar diálogos, en dividir responsabilidades, en manifestarse felices en el aquí y ahora. Que por un momento dejen de ser estrictos con su ser para disponerse a compartir el tiempo sin preocupaciones, sin recriminaciones, sin alterar el armonía que tanto vale en esta época. Les pi...

No permitas que alguien te violente.

Somos parte de una descomposición sistemática, que va rodando hasta encontrar un abismo. Las acciones ríspidas nacen del alma como consecuencia del hartazgo y la inmovilidad de los que pretenden transformar y solo se la pasan entre mañanas frías y ambiguas.   Engendramos insultos y somos parte de ellos, como si fuera la encomienda para lograr un cierto cambio a los argumentos desgastados. Ignoran lo que pasa, es por eso que hay que hacer visible la desesperación y el desagrado, el silencio ya no funciona, los monumentos son y serán testigos de la incompetencia, mientras la violencia no se detiene y hace que las estadísticas sean   indescriptibles.   Es necesario hacer ruido para que esas miradas perdidas volteen a la realidad de algo que va escalando. Los destrozos son severos pero las hay cuestiones irreparables que buscan justicia, explicación, paz. La violencia ha carcomido lo bueno que quedaba y ahora deben existir luchas incansables para que los sordos por conv...

Estamos magullados.

Analizas todo lo que acontece y eso te produce cierto escozor, requieres que el camino este encendido para los próximos minutos y así todo pueda tener un proceso elocuente y conclusiones satisfactorias. Discutes una y otra vez, pides las estadísticas, los números, los dichos, los experimentos para comprobar que lo que expresan los demás tiene bases. Es un desgaste enriquecedor, donde todo se pone al descubierto y es un instante de antología. Los rostros se van deformando conforme las palabras salen desde el alma y petrifica a otros, dejando un vacío, un descontento, una situación de pánico, es así como todos defienden sus posturas, sin necesidad de complacer.   En ocasiones la imprudencia se desata y deja sensaciones densas, el impertinente siempre sale con sus motivaciones precarias de sentido y esquiva toda interrogante, sostiene una catástrofe que calla porque piensa que las cosas mejoraran cuando es todo lo contrario. Es un espiral sin fondo. Pensamientos erróneos, di...

Algún día volverá la primavera.

La tormenta invernal cubre nuestros cuerpos al son de los vientos, nos congela hasta el espíritu, nos quita ese calor que conservamos para mitigar el nerviosismo. Un día te encuentras en un sitio y al otro despiertas en un punto desconocido, es un momento para responder con valentía y adaptarte a los retos para no caer en la toxicidad de nuestros días. Debes buscar el abrigo de tus creencias, refugiarte en tus ancestros y esperar con cautela la reacción del mundo exterior, mientras tanto debes reacomodar en el interior ciertas especulaciones, responderte unas cuantas interrogantes, permanecer en una meditación constante para satisfacer de forma plena todo aquello que viene. Siente como la serenidad te cubre y de forma sabia te aconseja con ese susurro invernal, las horas pasan y vas observando como el horizonte es favorable para seguir con la travesía.   El volcán humea intensamente y es señal que todo fluye en un colosal argumento de la naturaleza, tu cuerpo tiembla pero vas...

Rojo ardiente.

Arrinconado estoy escuchando el estruendo de declaraciones que no alanzo a entender. mi somnolencia es abrumante y caigo en un sueño profundo que en cuestión de minutos es una pesadilla, veo charcos de sangre, escucho gritos dispersos, percibo disparos constantes, de repente esos charcos toman forma de individuos corriendo, comienza a llover y se diluyen y todo horizonte es rojo, la desesperación me hace intuir que cerrando los ojos me hará escapar de ese vil escenario pero mis pensamientos son percusiones sin armonía y se distorsionan con la sensación en mi piel de una temperatura indescriptible. No comprendo nada de lo que acontece, escucho unas sirenas aproximarse hacia el punto donde encontré refugio, abro los ojos y veo hombres totalmente pintados de negro de pies a cabeza, les hago señas y no me ven, comienzan a recabar un ciento de casquillos, de armas, de muestras incomprensibles. Salgo teniendo la esperanza de que me auxiliaran y todos me ignoran, soy un ser invisible, h...

A diario morimos.

La muerte tan transparente, llega y se postra en tu sendero con cierta paciencia. Hemos estado frente a frente y conversamos de las posibilidades de salir adelante o de irme con ella, fueron noches complicadas entre pujas y   discordias pero siempre hay un buen arreglo ante cualquier escenario. La muerte es invisible para los que le temen, es incierta para los que olvidan sus límites, es segura para todo aquel que tiene una hora marcada. La muerte es leal compañera y te da la conciencia en los momentos donde todo parece flotar sin rumbo, es apasionada en su ardua tarea y se manifiesta en el momento exacto. Si tienes la oportunidad de continuar con vida, no te olvides de ella, siempre marchara elegante y se mostrara tajante porque no puede distraerse, será una constante en el itinerario, llevara minuciosamente un reporte de todos tus movimientos, no podrás convencerla aunque tengas todos los argumentos en sintonía con tus sueños y planes. La muerte causa huecos, pedidas irrepa...

Un viernes.

La odisea que emprendiste después de los sucesos que fueron comentados por cada una de tus emociones, decidiendo convertirte en un sordo y ciego para no enterarte de lo que continuaba, te fuiste sin decir media palabra y recorriste aquella milpa hasta perderte en recuerdos y conflictos intensos. Te ahogaste en alcohol como si ese fuera un escape digno a la investidura que presumes, te encerraste en una habitación con la esperanza de que tus cualidades te encontraran y te sinceraste ante una inevitable situación que necesitaba de la mayor concentración posible. Te alimentaste de los roedores que carcomían las sabanas de expectativas, sudaste como si hubieras corrido cuarenta y dos kilómetros, pensante como si trataras de resolver una ecuación y gritaste como un fanático a lo inverosímil. Anhelabas que ocurriera una hazaña, pero el tiempo no era suficiente, la preparación no era la adecuada y las circunstancias eran adversas. Recuperaste los sentidos perdidos y comenzaste a percibi...