Hasta el momento he construido un edificio de treinta y cinco pisos. La vida me ha puesto en un lugar privilegiado al dejarme en la penumbra de historias insólitas que debí descubrir a lo largo de los años y les puedo asegurar que pase una serie de situaciones que no le deseo ni al ser más repugnante, pero gracias a todas esas vivencias ahora estoy aquí de pie con ciertas cicatrices y con el derroche de entusiasmo que siempre cargo en mi actitud. Hoy me encuentro sereno realizando mis tareas diarias y asumiendo mis palabras con convencimiento, me he vuelto loco tratando de comprender el mundo de otros y he elegido quedarme en el mío compartiendo al que se deje un fragmento de mi esencia. Soy el crítico más miserable a mi persona, soy un juez que me condena a reconocer mi crueldad y a comer humildad restringiéndome de la tonta y estúpida soberbia que gobierna al mundo. He cambiado durante los últimos cinco años y he observado en mí la compasión que estaba inerte en mis ...
Opiniones que pueden cambiar trayectos. Nevid Ascenci