Un simple rasguño.


No debemos darnos por vencidos  jamás.

Las especulaciones nos pueden llevar al abismo del desconcierto y la sensación de descontento, pero si la actitud es positiva y hay elocuencia en las metas no se debe temer por un mal resultado en ningún sentido, si el pronóstico está en contra todo puede suceder si hay la iniciativa y el espíritu ganador quizá se haga lo que necesite para emparejar cuestiones.

La vida es así, es como cuando hay un soltero codiciado difícil de cazar y en determinado momento se hace la generosa idea que el amor no formara parte de su estilo de vida y de repente se convierte en un tortolo domesticado o aquel que se dice de corazón roto y de mala fortuna que no espera nada increíble en su camino y sucede lo inesperado, no podemos desahuciar nuestra nitidez en el concepto de nuestras esperanzas, no podemos bajar la guardia cuando no ha  comenzado la batalla, no debemos dejarnos caer por aquellos que piensan tener las alas rotas.

Hay cosas que el dinero no resuelve quizá solo nos ayuda a invertir en una mejor solución, pero cuando eso no está en nuestras posibilidades debemos ser fuerte y grandes de mente, corromper nuestro lado obscuro para que entre la luz que nos hace falta en la complejidad, solo hay que ser observadores para ubicarnos y darnos cuenta que en ocasiones estamos en la gloria y nos estamos muriendo de un simple rasguño.

Las derrotas duelen pero nos dejan enseñanzas, nos dejan solidez que no debemos hacer para evitar lastimarnos, las adversidades nos hacen inmunes a ciertas acciones, palabras y actitudes, nos desarrolla la asertividad para ocuparnos de lo que realmente vale en nuestra senda de vida, nos acerca a las personas que nos enriquecen el alma, nos aleja de las personas que no tiene afinidad con nuestra naturaleza y nos da la oportunidad para crecer sin fronteras.

Hoy por eso doy gracias de la vida por tener a mi lado personas que me hacen sentir amado, que si en algún momento siento la fragilidad ellos hacen todo lo posible para que no flaquee, me hacen sentir vivo ocupándose de mi existencia. Quien no está en mi vida es porque quizá tenga otros intereses, ocupaciones y quizá la ingratitud los cubrió pero como dicen después de la tempestad viene la calma y existe la esperanza de que todo llegue a ordenarse.

No abandonemos nuestra libertad de soñar, teniendo presente en que al perseguir nuestros objetivos no debemos pisotear a nadie, hagamos diferencia en la vida de los demás produciendo buenos sentimientos mediante acciones contundentes. No vivamos con paranoias y frustraciones, hagamos de nuestro alrededor algo agradable y confortable. Tomando el control de lo que nos pertenece, digamos la palabra amigo como si fuera sagrada y creamos en el amor como fuente de hechos perdurables.

Nuestros actos nos describen, no especulemos, no quedemos dormidos mientras el tiempo corre y la vida se va  acabando, no caigamos en el papel de tacaño cuando tenemos posibilidades que compartir y opciones que tomar para multiplicar las ganancias que nos dejen satisfechos. La diplomacia que sea un estandarte y que la victoria sea siempre algo determinado en nuestra marcha, si caemos rendidos pues descansemos y retomemos, porque los días y las noches están al pendiente de nuestros movimientos. No seamos huraños con los actos de amor y de cortesía que estos se pueden terminar en un suspiro, escuchemos la crítica y construyamos  con ella eso que pretendemos para estar en armonía, no seamos indiferentes a la compasión  y seamos bondadosos.

Si te sientes agitado por lo que pasa en el mundo, retoma ese carisma y  jamás te des por vencido.

 

 

 

 

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