Vas muriendo sin tomar en cuenta el desgaste. Vives de forma acelerada y no te percatas de todo lo que has dejado roto, el rencor y el orgullo mueven tus intenciones y voluntades, te sientes ofendido y recurres a la fe como si fuera un vaso con agua que te quitara la sed, esa sed que es solo el resentimiento desgarrador y el recordatorio de que no darás perdón. La muerte nos acecha a diario, está ahí sin hacer ruido, vaga silenciosa y observa de forma sutil. Tranquilamente desayunas, comes y cenas, pero en el fondo los recuerdos te muerden, son dolores que te hacen brincar, pero que disimulas para que la armonía efímera se prolongue. Hay noches en que no estas convencido de tus decisiones, pero están hechas y el tiempo ha pasado, evitas llorar, oras de forma automática y después viene la indiferencia que por años has tomado como una bandera para borrar lo vivido en aquellos lugares y con aquellas personas. Las arrugas son reflejo de que te estas marchitando, lo que era un inm...
Opiniones que pueden cambiar trayectos. Nevid Ascenci