Una estrella.

 

Un largo recorrido para llegar al punto indicado. Comienzo a planificar la conquista de aquel territorio que ya esta invadido por tantos, escucho los sonidos de festejo y de repente recuerdo como escape de aquella jungla, como abandone todo lo que parecía que me sostenía en un mundo que estaba a la medida. Me siento cansado, agobiado, pero aquí esta este mapa que me obliga continuar con la aventura que emprendí.  

Las conservas que llevo para esta travesía se están terminando, pronto tendré que hacer contacto con alguno de los que llegaron primero, buscare la forma de explicarle a detalle desde donde vengo y que hago aquí. Será muy complejo enseñar mi bitácora y mi poco talento para dibujar, mi letra apenas se entiende, cuando llegue el momento hare todo lo posible para que haya comprensión.  A lo lejos veo una laguna y mi deseo es someterme a una ducha justa, después de recorrer esos lodazales y charcos con historias indebidas. Según esto, desde aquí se pueden ver las estrellas en todo su esplendor y descubriré que significa el acertijo, según esto así será, mientras comeré esto que parece pastura y tiene un aspecto horrendo. El aroma a carbón no me deja dormir, y bueno, es cuando trato de filosofar con soltura, algunas veces descubro la contradicción y me quedo pasmado. Por el momento no observo ni una estrella, quizá me he equivocado de sitio, ya estoy extraviado ahora tendré que acercarme a la civilización para pedir ayuda.  Los nervios destrozan mi paciencia y me percato que a mi alrededor solo hay soledad, aquellas pequeñas flamas se van extinguiendo, tomo mis cosas y comienzo a caminar, el amanecer me alcanza y cuando logro el objetivo solo encuentro rastros de fogatas y algunas vasijas rotas, ellos también siguen avanzando y quieren llegar a la gloria.

Entonces debo tomar en cuenta que hay que apresurar el paso y no rendirme, seguiré las huellas que han dejado, buscare la forma de alcanzarlos, recordare todas las estrategias aprendidas, buscare la paciencia perdida. Estoy exhausto, mis piernas no coordinan con el esfuerzo que realizo, mis ojos me arden, mis manos tiemblan, creo es momento de descansar, escucho a los rugidos, no identifico de que animal surgen, me quedo quieto, no quiero moverme, pero la insistencia del miedo hace que mire el cielo, ahí están las estrellas, son cientos. Creo que estoy en el lugar previsto, soñado, pensado, mi sonrisa la describo como una luna nueva.

Trato de levantarme, pero es inútil aquella fiera me da un zarpazo que me lastima el abdomen, la adrenalina esta a tope, el sudor recorre cada pedazo de mí, estoy arrinconado, seré alimento de esta bestia y terminará todo lo que alguna vez planee con minuciosa armonía. Estoy sangrando, mis palabras de aliento y cariño brotan sin sentido, el monstruoso animal me testerea, me huele y se aleja, no soy lo suficiente para saciar su hambre. Estoy herido, no sé, si de muerte, estoy recostado, sintiendo como algo caliente sale de mis adentros y el frio va subiendo por mis extremidades. Tantos kilómetros recorridos terminaran en este escenario desconocido, que tu me puedes describir, dime que hay en esa imaginación que revolotea en tus quehaceres, cuéntame si has visitado esas tierras lejanas, entona esa letra de alegría que recuerdas cuando estas triste, dame tu mano y saborea conmigo ese helado de fresa, me estoy derritiendo, me estoy volviendo en un polvo que adormece, seré una estrella y gritare con fuerza.

Llegue al lugar prometido. Es momento de escribir en la bitácora mi hazaña y después podre reposar sin lamentos acompañado del rugir de la bestia.

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