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Mostrando las entradas de 2022

Es la última noche del año.

  Tus ojos me descomponen en un día frío y me condenan a la espera que sin duda es larga. Entre cientos de personas te pierdes y es complicado hallarte entre la bruma de pensamientos ególatras, quizá brilles, pero la obscuridad de todos esos entes te observa con cierta envidia mordaz, me inspiro para recordar el icónico momento en el que estabas contemplando la luna, te imagino cuando escuchas esas canciones que cautivan los sentidos y hablas de tus sueños. Caigo en el vértigo y me cobijo con la paciencia, no idealizo, ni alimento las expectativas, solo te pienso sin ataduras y sin prisa. Es la ultima noche del año. Podría hacer mil promesas, pero prefiero recordar todos los momentos vividos y quiero que el tiempo haga su travesura, necesito un poco de aquel instante, quiero volver, solo susurro a la nada y la verdad destella entre los ventanales que vibran como si respondieras. La locura me estropea el anhelo, pero la calma me da una pizca de dopamina y regreso con entusiasmo y ...

Ser feliz es una decisión.

  Me pellizco no era producto de mi imaginación, también tengo la impresión que estas consciente que no era un sueño, estábamos ahí justo en el lugar preciso, observando como el tiempo hacia de las suyas con nuestras negras intenciones, nuestros gustos reprimidos, nuestros deseos cósmicos, éramos parte de la oportunidad pedida al cielo, a los ancestros, a los ángeles caídos, el dolor de los pellizcos era evidente mientras cuestionaba a la soledad intrigante de la mañana, la orilla de la cama me invitaba a sonreír, la resaca me conmovía al recordar tus susurros y el sol anunciaba que el destino es una serie de sucesos inesperados. Tiemblo de frio en la antesala al invierno, seria prudente que estuvieras aquí dándome unos abrazos, que el silencio fuera una conversación que nos llevara a conocernos, tengo tantas ganas de patear a la paciencia y salir en busca de tus peculiares parpadeos, pero estas extraviado en esta gran ciudad, desconozco cual es tu paradero, no tengo idea en que ...

Las ganas se han vuelto pesadas.

  Comienzas a leer aquel libro que tenias olvidado en esta tarde donde sigues pensando en sus delicadas manos, en sus gestos, en esos ojos que brillan como si la eternidad te llamara, recorres cada escena con disimulo, arrumbas el libro, sigues clavando la atención en todo lo que en silencio has dicho, sales corriendo para ver si percibes una señal que pueda compararse con un milagro, pero la paciencia te pone el pie. Sientes algo extraño en el pecho, imaginas como la margarita se va deshojando cada vez que su presencia invade lo que es el paraíso idóneo y en verdad quisieras que llegara y te mirara con esa fuerza indescriptible y te pusiera nervioso. Dosificas la desesperación, cortas aquellas verduras con dedicación, miras el reloj como si esperaras algo, caminas en círculos, vuelves y tomas ese libro y nuevamente lo dejas en paz, revisas tus correos con tal de tener entretenida la mente, bebes de aquel vaso de una forma sutil, imaginas sus labios y sus movimientos seductores, ...

Colosal.

  Un grito de gol que no te interesa, es una efusividad suspendida en tus cinco sentidos, bostezas como si supieras todo lo que va a pasar en la vida de aquel fulano que camina apresurado para ver la repetición de la magistral jugada en aquel aparador, te mantienes quieto en aquella banca que ha sido cómplice de la espera, miras para todos lados y no hay señales de vida de aquella cita significativa. La ciudad esta muerta, once individuos detrás de un balón han provocado el paro de actividades de millones, las esperanzas están muriendo, las lágrimas ingenuas están cayendo al suelo, los gestos de descontento siguen acumulándose, las malas palabras nacen del alma, todo esta trompicando en la búsqueda de algo que por décadas ha sido imposible, sigues esperando al que podría ser el responsable de tus cambios soñados y no aparece. Comienzas a dudar de la agenda, del reloj, la impuntualidad comienza a inflamarte el abdomen, el enojo es evidente en el rechinar de tus dientes y otro anhe...

El subterráneo.

  La multitud te cubre de pies a cabeza con todas esas plegarias que necesitan expresar en el largo túnel abandonado donde se escucha el clamor de la libertad y la victoria, cuestiones que han quedado en deseos y en propagandas insultantes, todos quieren llegar a tiempo a sus destinos grises, quieren sentir esa adrenalina que los hace reaccionar ante el opaco amanecer que les saluda. Decides quedarte en el subterráneo a pensar en esas posibilidades que estropean tus cualidades y horizontes, necesitas un espacio que te aleje de la efímera sonrisa falsa de aquella señora que te sirve el café insípido, quieres evitar las consignas del viejo que pensó que su presente seria diferente y vive del glorioso pasado, solo quieres ver como las ratas escapan cuando escuchan ruidos amenazantes. Aquí en el subterráneo, un refugio de historias de amor clandestinas, de erotismos incesantes, de actos atroces, aquí donde existe el robo de ilusiones y se incuban las torpezas de todos aquellos que se...

Humareda.

  El pastizal se está quemando y el humo nos irrita, estamos atrapados en medio de la carretera que no llevaría al paradisiaco destino donde nos hundiríamos en una discordia por saber donde ha quedado la honorabilidad de la elocuencia y la creatividad del deseo. Te observo distraído y te acomodas el sombrero que hace un par de kilómetros te compraste para lucir único e inigualable, sudas como si estuvieras huyendo y tomas mi mano en espera de que diga algo sensato ante la tragedia que nos sacude. Yo solo muevo la cabeza de un lado a otro en espera que el humo se desvanezca y podamos avanzar, la comezón nerviosa comienza a aparecer en mi espalda y el parpadear es constante, la desesperación comienza a nublarme las opciones para salir de ahí, la única alternativa es regresar y dejar para después lo que parecía la oportunidad precisa para desarticular mis intenciones de acabar con las simulaciones de un compromiso incomodo. Sí,   ya   no siento lo mismo, ya me aburrí de tu...

Treinta y un días.

  Llegue al crudo invierno. Veo el cinismo de la arrogancia que te cobija, ejerces la indiferencia y suprimes todos los recuerdos, es posible que el nerviosismo te traicione, te lleve a la orilla de lo que parece una trinchera olvidada, ahí te quedaras inmóvil esperando que se esfumen los peligrosos síntomas y evites que se descubra la maraña del pasado con todos los vicios remarcados. La temperatura es muy baja y apenas te alcanzas a cubrir con esa vieja manta, tus cabellos revolotean con el soplido del viento, parece que estas rezando y mueves tus pies con ingenuidad, intentas pasar desapercibido, pero sigues siendo un ente misterioso y miedoso. Permaneces acurrucado, intentas no mirarme y tiemblas como si estuvieras en medio de un sismo, quizá tengas hambre, quizá estes actuando para que me aleje y no te hable, eres un enigma que no florece ni de milagro. En el horizonte veo como los caminos son blancos, no hay nadie que ofrezca una bebida caliente, te dejo titubeando, salgo d...

No confundas.

  No confundas las buenas intenciones con el querer entrelazar una historia recuperada de un vestigio de ese corazón que sigue latiendo en la imaginación mal configurada. Te vi a los ojos y al final no me dijiste nada, tus labios quedaron petrificados, tus manos sudaban, las graciosas huidas con vocales recurrentes eran una melodía repetitiva y persisten tus mismas mañas de ir en contra, te quedaste en el pasado, ahí en esa juventud aclamada, en eso que fue una historieta escueta. Ahora que estamos en el presente, hay cosas que ya no nos representan, que ya no sentimos, que ya no pensamos, intentas bromear, pero eso ya no es funcional, porque somos dos descocidos en una dimensión diminuta y escandalosa. Infinidad de lunas no han visto elogiar otros cuerpos, las nubes nos han puesto en escenarios compuestos de palabras contundentes, las aves se han llevado un poco de nuestro vuelo, muchas cosas han dolido como si fuéramos golpeados por una masa de hojalatería, quedamos inamovibles...

Siempre te he amado.

  Después de que dimos infinidad de vueltas, nos quedamos en silencio, esperando que nuestras fuerzas volvieran. Tus labios sangraban y mis ganas de regresar al principio eran infinitas, jadeabas, no podías más, mientras yo tocaba tus hombros, pues quedamos frente a frente, estaba encima de lo que parecían los restos de un héroe de guerra. Te limpiaste los labios y te acercaste para darme unos besos salvajes y después me empujaste como si fuera el termino del juego. Habíamos esperado dos décadas para que esto ocurriera, nuestras sonrisas eran evidentes, teníamos que recuperar el tiempo perdido, el costo era muy alto, pero valía el esfuerzo de estar ahí en aquella pequeña habitación donde la alfombra estaba tapizada por latas y prendas, la invasión a nuestros cuerpos fue como alcanzar la cúspide del éxito, dejamos aquellas bobadas de amarnos para siempre y simplemente nos dedicamos a manosearnos, era el deseo contenido de dos personas tan diferentes, ya estaba hecho, habíamos cumpli...

Ojalá sea antes de que estemos muertos.

  De repente estas en un torrente de valentía que te expulsa al exterior, has quedado fuera de lo que era un núcleo de ideas seductoras, desgarradoras y arriesgadas, ahora solo ves el asfalto lleno de pesares y de historias inconclusas. Ya no eres parte de aquel telar que se construía con enjundia y con audacia, dejaste de perseverar en el tiempo de los silencios creativos y en ocasiones incomodos, sigues siendo una partícula que vaga por las diferencias del pensamiento y el ocio que un tanto de lunáticos alimenta con tal de permanecer en un eco interminable. El abrumador amanecer obliga a que la gente se quede inmóvil, que sus sentimientos no cambien y que sus pensamientos se queden en la órbita de lo negativo, buscando siempre la pelea, la discordia, el arrebato que divide, la locura que se queda como señal de que las cosas irán por un caos, esa mirada perdida, ojerosa, solo trasmite una pesadez insostenible, un camino trunco, un sueño pasivo y un indecoroso suspiro. Te encuent...

Los osos.

  Espero que tengas presente cuando fue la ultima vez que nos miramos y con eso sabíamos que queríamos decir, recuerdo vagamente que era una noche fría, veníamos de sentirnos abrumados por las escenas grotescas en esas instalaciones tétricas, percibíamos ciertos movimientos en la habitación contigua, algunos gritos nos desconcertaban, teníamos miedo, estábamos confundidos, estábamos ocultos bajo unos cachivaches, nuestros cuerpos sudaban, sentía tu respiración, estábamos en una obscuridad que nos paralizaba, pasaron las horas y nuestras extremidades estaban inertes, hasta que amaneció y pudimos salir de ese lugar. Caminamos unos cuantos kilómetros y ahí estaba la carretera, nos despedimos porque íbamos a direcciones opuestas, me abrazaste y me susurraste lo mucho que me querías. Recuerdo que pactamos nuestro próximo encuentro, con un guiño y alzando la mano quedo cerrado el trato, ese día no llego, los malos te estaban cazando y te dieron una paliza que ahora te tiene en estas ci...

Estoy en el exilio.

  Me marche por el simple hecho de que no había la posibilidad de que aparecieran arenas movedizas, relatos obscuros, tragedias insólitas y suspiros genuinos.   Me aburrí de un mundo tan distraído, donde los inventores retardan el final de sus múltiples historias, no encontré sentido para mantenerme en ese precipicio, evité que la desesperación se notara en mis aportaciones y decide marcharme para encontrar una pausa. Después de que dije adiós, no han existido señales de todos aquellos que venían junto a mí, simplemente desaparecieron, se esfumaron como si la travesía hubiera sido un sorbo, parece que todos resbalaron hacia el precipicio y se perdieron en esos hallazgos de verdad creativa y susurros descabellados. Por momentos escucho gritos, imagino que dicen mi nombre, después me volteo y me quedo quieto, solo observo aquel escrito con poca estructura, lo reviso una y otra vez, lo tacho, lo subrayo, lo rayo como si fuera una forma de propiciar cambios, pero ahí está la int...

La angustia.

  Ojalá te enteraras de la angustia que siento al ver como corres por los espinosos arbustos, me sofoca saber que te puedes lastimar y que sangraras, me imagino el dolor que pasaras, pero al final tienes que experimentar para que te des cuenta de que por ahí no debes de pasar. Aquellos adornos de hojalata sonaran para anunciar que pronto vendrá la lluvia, que nos refresque la memoria, que nos de la oportunidad para detenernos en aquel techo improvisado con el cartón que vas guardando de todas tus despiadadas aventuras. Te estremeces al saber que todo el campo volverá a verse verde y de repente aparezcan las flores que te encantan y que te advierten que no vuelvas a prometer lo que hasta ahora no has cumplido. Dirás esas repetitivas palabras que ilusionan y que devoran toda probabilidad ambigua, procuras respirar de manera delicada para que los vecinos no te escuchen, caminas de manera sigilosa y huyes sin tener miedo. Después te verán llorar porque has perdido tus zapatos, te ver...

El egoísmo del otro.

  Aquel pasajero se quedó dormido en ese asiento incomodo y sucio, desde que se subió actuaba extraño, se tallaba los ojos, se miraba en el reflejo del vidrio, hacia muecas, parecía desorientado, de repente lo vi quedarse dormido, sus ronquidos se escuchan de extremo a extremo y solo lo observo con la esperanza que despierte y se de cuenta que los minutos han pasado, el trayecto es largo y mi cansancio es mucho, no podre estar vigilando el actuar de ese hombre que quizá tenga que expresar sus vivencias para que su rostro cambie por completo, quizá la locura se apodero de él y se lo trago de un solo bocado, después lo escupió para ponerlo en esta realidad compleja. A mi lado va una niña como de unos ocho años, un vestido azul turquesa, una diadema morada y sus pestañas rizadas que lucen más que sus ojos verdes, también se quedó profundamente dormida, antes de eso, tarareaba aquella melodía de moda que todo mundo esta bailando, desconozco porque los jóvenes enaltecen esa desastrosa...

Después de tantos meses.

  Expresar lo que sentimos nos hace valiosos, propicia un diálogo honesto y transparente, El meditar lo que nos dicen nos hace perseverar y nos hace pensar cuántas probabilidades hay de hacer cambios significativos y prudentes. Hoy es de esos días en donde me pongo a cavilar y fomento con amplitud lo que siento y no dejó de estar rasgando aquellos harapos de historia que quedan en un escenario ameno, opaco, cabizbajo, estremecedor y pulcro, es una contradicción especifica que solo queda en una platica entre tu y yo. Tus respuestas serán tomadas en cuenta y servirán para comprender lo que con malicia has fabricado y con pereza has mantenido, me sorprenderé si descubro lo que realmente tienes guardado en el corazón y después correré por donde vine. Después de tantos meses no es posible que todo se encuentre en el mismo lugar. Por supuesto que al entrar al majestuoso salón de artefactos olvidados encontraremos uno que otro dialogo que nos hará irritar, la franca euforia estará ansio...

Una pequeña oración.

  Construiste un templo y eres el sabio que conoce cada rincón, no sales de ahí para evitar que los temores te arrastren y te revuelquen con cinismo y picardía, celebras la grandeza de lo que eres y tratas de transmitir eso al protagonista que se desdibuja en las épocas de tormenta, las sonrisas perduran apenas lo que dura aquel rayo de luna, te atreves a ignorar los mensajes que con cautela te llegan desde el centro de la razón. Te quitas la rimbombante mascara que durante horas te mantiene oculto, revisas el mapa y encuentras el sitio que te da identidad, festejas como si no hubiera mañana, te recuestas sobre aquel montón de ilusiones y disgustos, es una colección amplia de vivencias y persecuciones, la paranoia siempre te ha causado molestias graves y solo buscas escapar por lo que parece un agujero, entras y encuentras un lugar estrecho y diminuto, al parecer es tu conciencia que esta perturbada y callada. La verdad vaga por lo que es el contorno de esos oscuros individuos qu...

El nuevo orden.

  Despiertas y sabes que los acontecimientos que percibes serán parte de la historia. Buscas por todos los medios la información necesaria para atiborrarte y quedar noqueado en aquel sitio donde te la pasas repasando el mal humor, palabras tiranas y dichos que lastiman, esa especie de trono que no sometes a ninguna critica y que esta intacto. Ahí en ese lugar eres feliz y haces valer tus reglas, no te importa lo que los demás piensen, eres el rey de un espacio que es pequeño a comparación del universo. Pero en algún lugar hay una mente que esta conspirando contra ti y esta ideando un nuevo orden, una reforma que quite de un manotazo esos gestos de soberbia y razón que ejerces con el movimiento de tus dedos, esos argumentos de autoridad que se van desmoronando cada vez que gritas, esas exigencias que crees dependen de otros, tendrás que asumir todas esas responsabilidades que como arte de magia dejaste sin motivo, tendrás que ser parte del ordenamiento antes que alguien te triture...