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Mostrando las entradas de marzo, 2026

Ya no puedo.

  Para unas cosas somos y para otras no. Me muestras los álbumes donde hay infinidad de fotos de nuestros días felices, te quedas pasmada a ver aquella imagen de Barcelona cuando todavía nuestros padres vivían, que hermoso viaje, festejábamos tus dieciocho años y bueno después de eso todo cambio, nuestras promesas de hermanos se esfumaron, nos perdimos en conflictos incansables y absurdos. Me pediste que llevara la contabilidad de los negocios que nos heredaron, mientras gozas puntualmente de las ganancias, no me dejas respirar, eso de ser la hermana mayor te ha dejado grandes beneficios, me tratas peor que uno de tus tantos empleados, hace diez años no disfruto de unas vacaciones, primero me pediste arreglara lo legal, después lo operativo y al final lo contable, es terrible esta situación. Te escapas cada año a España con el pretexto de preservar en buen estado la tumba de nuestra familia y de repente ya veo que andas por Venecia o Berlín, es triste saber que no tienes compasió...

Tic tac.

  Quisiera dejar el tic tac que ronda en mi cabeza en un lugar alejado del caos que muchos tienen por las tentaciones frívolas, pero los estallidos son severos y no habrá salvación para aquellos que solo piensan en escalar sin pensar en el bien de los demás. Por eso me he quedado aquí en la quietud de los recuerdos que me abrazan y me dan la paz anhelada, dejando que el tic tac se pierda entre las fronteras de lo creíble y lo derruido. Escucho muchos gritos, es posible que todos quieren huir y tomen los riesgos para poder llegar al otro lado de la isla, desconocemos si allá haya alguien que nos pueda ayudar, es una incertidumbre que nos deja en la completa desolación. Un día nos trasladaron aquí para explicarnos las entrañas del orden que está arrasando con lo que conocíamos a la perfección, después nos dijeron que teníamos que experimentar el asilamiento y que nos adaptáramos a las reglas de este lugar, muchos fueron desistiendo y quedando en el olvido, los que sobrevivimos nos ...

No perdamos el rumbo.

  Hay personas que son muy buenas para el mundo. Esas personas que te protegen de todo peligro, que te cuidan en los momentos grises, que procuran que todo sea grato, esas personas que ahí están, pero no las vemos, quizá no las valoramos como deberíamos, somos crueles hasta para reconocer. Las personas bondadosas siempre ofrecerán su tiempo y su creatividad para que emprendas, tendrán el espacio para escucharte, aunque todo sea un disparate, te abrazaran en silencio para decirte que todo estará bien. De repente somos tan malos para distinguir esa luz, esa disposición, pensamos que es cotidiano, hasta hay cosas que vemos como compromisos inquebrantables, pero no, es parte de la esencia de servicio y dedicación que tienen esos seres que nos apapachan con palabras y muchas acciones. Son bálsamos que nos acompañan en las buenas y malas, son incondicionales y muy tajantes al momento de darnos una opinión, son guías, apoyo y compañía. La bondad que irradian podemos confundirla con infi...

Nadie se preocupaba por la guerra.

  Te preparas un café mientras lees el arrugado periódico y comienzas a balbucear como si así se acabaran todos los males del mundo, estas exhausta de tantas teorías conspirativas, de tantos relatos dolorosos y de la ignorancia que sigue resistiendo ante lo que es simplemente es realidad. Caminas completamente desnuda sobre la alfombra que compraste en aquel lugar de baratijas y te recuestas sobre el viejo colchón que sirve para realizar tus insistentes meditaciones, no quieres saber de que va la vida en este día, te sientes nostálgica, recuerdas con fervor esos días de infancia donde nadie se preocupaba por la guerra y la tensión entre naciones, quisieras volver a lo años noventa donde te perdidas todas las tardes en aquella habitación llena de tiliches y hurgabas las pertenecías de la difunta abuela, pero eso no es imposible. Giras la cabeza y observas como el gato que acabas de adoptar lame su tierna existencia, te sientes aturdida por saber cuál será el futuro de ese ser inde...