Para unas cosas somos y para otras no. Me muestras los álbumes donde hay infinidad de fotos de nuestros días felices, te quedas pasmada a ver aquella imagen de Barcelona cuando todavía nuestros padres vivían, que hermoso viaje, festejábamos tus dieciocho años y bueno después de eso todo cambio, nuestras promesas de hermanos se esfumaron, nos perdimos en conflictos incansables y absurdos. Me pediste que llevara la contabilidad de los negocios que nos heredaron, mientras gozas puntualmente de las ganancias, no me dejas respirar, eso de ser la hermana mayor te ha dejado grandes beneficios, me tratas peor que uno de tus tantos empleados, hace diez años no disfruto de unas vacaciones, primero me pediste arreglara lo legal, después lo operativo y al final lo contable, es terrible esta situación. Te escapas cada año a España con el pretexto de preservar en buen estado la tumba de nuestra familia y de repente ya veo que andas por Venecia o Berlín, es triste saber que no tienes compasió...
Opiniones que pueden cambiar trayectos. Nevid Ascenci