Tomo una bicicleta y voy rumbo a casa de los amigos que han hecho de este año algo digno de recordar. Subo y bajo, esquivo baches, me detengo para no ser atropellado y no me detengo hasta saber que estoy cerca de esos individuos extraños pero fraternales, porque no hay imposibles para no verlos, quizá haya un ciento de excusas pero esta vez esas morirán con sus malévolas intenciones. No necesito cuatro llantas, solo dos para llegar y encontrar razones de prosperidad, buenos deseos y palabras sinceras. Sudo sin parar, los rayos del sol son contundentes en mi actitud pero no dejare que nadie se interponga en la fascinante aventura de llegar a la sombra hogareña que me espera. Un año de muchos obstáculos y tentáculos que quisieron asfixiarme pero con inteligencia fueron superados, la astucia resulto efectiva para indagar que es lo que necesitaba para no intoxicarme con polémicas innecesarias, quite la atención a lo que de plano no tenia consistencia, impuse mi deseo de estar bie...
Opiniones que pueden cambiar trayectos. Nevid Ascenci