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Mostrando las entradas de diciembre, 2018

El último pedaleo.

Tomo una bicicleta y voy rumbo a casa de los amigos que han hecho de este año algo digno de recordar. Subo y bajo, esquivo baches, me detengo para no ser atropellado y no me detengo hasta saber que estoy cerca de esos individuos extraños pero fraternales, porque no hay imposibles para no verlos, quizá haya un ciento de excusas pero esta vez esas morirán con sus malévolas intenciones. No necesito cuatro llantas, solo dos para llegar y encontrar razones de prosperidad, buenos deseos y palabras sinceras. Sudo sin parar, los rayos del sol son contundentes en mi actitud pero no dejare que nadie se interponga en la fascinante aventura de llegar a la sombra hogareña que me espera. Un año de muchos obstáculos y tentáculos que quisieron asfixiarme pero con inteligencia fueron superados, la astucia resulto efectiva para indagar que es lo que necesitaba para no intoxicarme con polémicas innecesarias, quite la atención a lo que de plano no tenia consistencia, impuse mi deseo de estar bie...

La mamá del muerto.

No estamos para soportar comentarios incendiarios cuando nuestro alrededor se quema. No hay condiciones para ahogarse  en aquellas capsulas de carecías que se intentan rellenar de polémica y hiel.   No hay manera de ponernos a lloriquear cuando los hechos hablan por sí solos. No se puede forzar que el silencio se rompa cuando no hay motivo que cause ruido. Aquella vieja fórmula de ojo por ojo y diente por diente, ya me la han aplicado pero no es mi intención devolverla, simplemente hay circunstancias y razones para que el contexto sea de esta manera, para que caer en suposiciones y en tontas conclusiones, dejando saltar al ruedo del ego consignas amenazantes que por raro que parezca se esfumaran porque todo ha sido creado por una intempestiva imaginación con trayecto equivocado. Aunque hay acciones a simple vista que se pueden cuestionar, debatir y discutir pero será en vano, porque nadie en aquella mesa querrá sentirse doblegado ante la razón certera de un individuo...

Perros negros.

Soñé que una jauría no quería soltar aquel hueso que era símbolo de discordias. Fue una noche donde el insomnio me hizo compañía después de despertar sudado y con un poco de temor, observar a los miles de conejos destazados por las fuertes mandíbulas de esos perros hambrientos, me dejo asustado y con una impresión difícil de borrar. Las entrañas por todos lados, ese olor indescriptible y el ladrar perturbador hicieron de mi cuerpo un manojo de miedos. Perros que buscaban que comer. Yo trepado en un árbol observaba aquella escena horrorosa y lamentable, trataba de ahuyentar a los feroces animales que solo acechaban la serenidad que me quedaba. Tiernos conejos han quedado regados por todos lados, destripados y con un aspecto desagradable y siniestro. Recuerdo que logre bajar del árbol y corrí, mientras un sinfín de abejas pegaban en mi rostro alebrestadas por el movimiento de mi desesperación, la angustia se multiplico al pensar que esos aguijones podían provocar un envenenamie...

¿Cómo estás?

Hay personas que no cambian simplemente invierten para tener más algodones a los lados y no sentir las carencias que los persiguen. Lamento mucho que unos quieran hacer menos a otros en estos días que deben ser para reconciliar nuestros pensamientos y reconocer nuestras equivocaciones. Seremos genios y figuras hasta la sepultura. Triste de que alguien diga que ha cambiado cuando sigue cargando con un costal pesado de pensamientos absurdos y actitudes carentes de sentido común. No nos engañemos, si no queremos trascender en algún aspecto prácticamente repetiremos circunstancias que nos dejaran estancados   y sin opciones para avanzar, si no estamos convencidos de modificar realmente seguiremos teniendo los mismos resultados. Si no te importa expresar con honestidad un ¿Cómo estás?, menos tendrás la prudencia de ser empático con el presente que están pasando los demás, porque en el fondo eres egoísta, porque te dieron el fundamento de competir y no de compartir, porque a la...