La mamá del muerto.


No estamos para soportar comentarios incendiarios cuando nuestro alrededor se quema. No hay condiciones para ahogarse  en aquellas capsulas de carecías que se intentan rellenar de polémica y hiel.  No hay manera de ponernos a lloriquear cuando los hechos hablan por sí solos. No se puede forzar que el silencio se rompa cuando no hay motivo que cause ruido.

Aquella vieja fórmula de ojo por ojo y diente por diente, ya me la han aplicado pero no es mi intención devolverla, simplemente hay circunstancias y razones para que el contexto sea de esta manera, para que caer en suposiciones y en tontas conclusiones, dejando saltar al ruedo del ego consignas amenazantes que por raro que parezca se esfumaran porque todo ha sido creado por una intempestiva imaginación con trayecto equivocado.

Aunque hay acciones a simple vista que se pueden cuestionar, debatir y discutir pero será en vano, porque nadie en aquella mesa querrá sentirse doblegado ante la razón certera de un individuo que sea ha transformado para vivir momentos cálidos y decisivos.  Hay quien no se da cuenta que el tiempo se pasa volando y que este no se puede comprar, que nos puede llegar nuestra última hora en cualquier instante pero la omnipotencia ciega, destruya y empuja a la soledad.

Veo tantas esferas lucir en enormes árboles  y mis esperanzas toman una fuerza especial,  el aroma a pino me hace trasladarme a la inocencia que alguna vez perdí, los villancicos me dan nostalgia y los sabores de esta época solo me hacen ganar kilos.

Ojala los deseos y sonrisas verdaderas de esta época se replicaran durante todos los meses venideros, pero la pesadumbre es tanta que la hipocresía, el afán de lastimar, la necesidad de generar polémica arrebata lo que podría ser una armonía excepcional.

Aquellos personajes incendiarios que rondan nuestro entorno, hay que apagarlos con nuestras buenas intenciones, comprendiendo sus expresiones y maniobrando sus corazones. Hay que persuadir todo lo que no convenga a nuestro desarrollo, hay que despojarnos de todo lo que puede causar escozor porque no vale la pena estancarnos cuando todo es producto de una infumable invención.

Lo que es palpable y verdadero estará ahí intacto y aunque haya cientos de terremotos e implacables huracanes no habrá quien lo mueve de ese sitio, entonces para que permitir que la fantasía devore lo que sea construido con amor, talento y tesón.  No tenemos nada que recuperar porque no se ha pedido nada en esta  cadena de incendios que solo favorece a la duda y a la perversa condena.

Tú decides si escoges todo parejo o cada quien tomas los pecados que quiere. Al final esta travesía está compuesta de elecciones y de aplicar lo que edificamos en nuestro interior con la pretensión de mantenernos felices. Las decisiones que tomes son para convertirte en mejor persona sin que haya influencias porque estas pueden interferir en los resultados, sencillamente hay que ser responsables de nuestras acciones y no cargarle los muertos al primero que pase.

Cuando avientas la piedra y escondes la mano, después no puedes hacerte la mamá del muerto  para no servir café, solo se sostiene lo dicho y hecho, así todo fluirá mejor y nada tendrá que ver con el mas allá, solo con lo terrenal que somos.  Ojala esta época nos sirva para reflexionar en serio y ser conscientes de lo que queremos  para nosotros y los demás. Debemos de darnos la oportunidad de explorar, de erigir algo que tenga sentido en la existencia de los que están cerca y también de los que están lejos.  No estamos en una época donde podamos jugar a la guerra cuando lo que necesitamos es paz.



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