Que frustrante es
despertar y saber que no podre regresar al sueño donde la veo alegre y
radiante. Hace mucho tiempo no soñaba con ella y lo lindo es que cada vez que
aparece es solo para calmarme y los nervios no me alteren al punto de estallar.
Últimamente he estado impaciente por cuestiones que son un puñado de
situaciones fáciles de resolver, lo difícil son las personas que se aferran a descartar
las alternativas que hay para facilitar los procesos.
Al final entiendo que
se quieren colgar medallas para tener el reconocimiento suficiente y así
destacar, no importa a quien pisoteen o afecten, ellos quieren ser
protagonistas y presumir de la eficiencia. Espero que pronto se den cuenta de
el caos que arman por sus políticas de operación optima y entiendan que
complican el trabajo de un centenar de personas, que no es conveniente se adopten
procedimientos tediosos y que a futuro solo aportaran números que serán irrelevantes.
Llegaron de repente y me desbancaron con sus innovadoras ideas y aunque yo soy
el director general, ellos vienen recomendados por el dueño y no hay forma de
estropear sus planes y eso hará que muchos se vayan poco a poco, que no soporten
la carga de trabajo y haya tedio en cada una de las áreas.
Llevo dos semanas
redactando mi carta de renuncia. La pesadumbre me ata las manos y no permite
siga escribiendo, algo en mi me hace observaciones precisas y me abre los ojos
para que no tire la toalla, es extraño sentirme derrotado y a la vez decidido a
tomar esta decisión que me tiene en total incertidumbre, no puedo con la presión
y en ocasiones el insomnio es mi mejor aliado y cuando Morfeo me alcanza comienzo
a soñar con mi seres queridos que ya no están, lo defino como una respuesta a
mis inquietudes y comprendo que quieren decirme que no deje el puesto que por
años luche.
Mi madre aparece en
mis sueños, la veo riendo caminando por la orilla de la laguna, me grita que la
alcance y que le cuente que paso con los pendientes del otro día, después la
lluvia hace acto de presencia y veo como corremos con los pies descalzos, es un
sueño recurrente, es ahí donde siempre me despierto, no puedo saber a ciencia
cierta a que lugar llegamos para resguardarnos del torrencial. Ella todo el
tiempo con su carácter bonachón y risueño, jamás la veo enojada o preocupada. Al
final no le alcanzo a contar nada, solo la tomo de la mano y buscamos refugio,
debo esforzarme por entender el mensaje y desmenuzarlo para comprender la realidad
que me esta acechando.
Mi intuición me dice
que no renuncie por ahora, intentare poner mano dura, frenare la inercia de
estos jovencitos que solo quieren quedar bien y lucirse sin saber de que se
trata nuestro mercado, seré franco con ellos y les pediré mesura antes de que
una crisis nos de dolores de cabeza. Hablaré con la los responsables de cada área
y propiciaré un ambiente enérgico, donde todo pase por una revisión minuciosa
que corrija los posibles vacíos y fomentare que todos estén consientes de los
riesgos.
La juventud tiene
que trascender con la capacidad de la experiencia. No permitiré que todos nuestros
esfuerzos se vayan por recovecos de fantasías e ilusiones, por el simple hecho
de modernizar y fastidiar lo establecido. No dejare que esto colapse por las
agallas de unos jovenzuelos que no tienen claridad y se quieren poner a jugar a
ser deidades.
No hay de otra, haré
valer mi autoridad esperando que pueda conciliar pronto mi sueño para saber que
le cuento a mi madre y que me contesta, para saber si la tormenta se calma o nos
hace perder la serenidad.
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