Los funerales.

 

No todos los días se cumplen años y te das cuenta que en tus momentos de juventud mucha gente te felicitaba con urgencia y devoción, ahora ya no se acuerdan de uno, la tecnología los ha enloquecido y los ha vuelto soberbios, según te aman, te estiman, te aprecian, te admiran, pero la felicitación no llega, pero que tal el día de mi funeral todos estarán recordando lo ameno y servicial que fui, es una tristeza saber que no se dan unos minutos para darme unas palabras sinceras, aunque al final la ausencia es una respuesta contundente y real. Que complicado es saber que en nuestros tiempos la información llega en segundos y que la apatía este acabando con la bondad de las personas, que se no sepan valorar el presente, que piensen que todos somos eternos y cuando se descubre que no, ahí están llorando, retorciéndose del dolor o consolando a los deudos como si eso los alivianara.

Los funerales se llenan y los momentos en vida se observan vacíos. Es hiriente saber que los individuos borren por completo a las personas que se deberían consagrar, pero los tiempos van cambiando y las generaciones se van formando con nuevas percepciones que relegan el respeto y el reconocimiento como si estos fueran solo un acto de ocasión poniendo la etiqueta de desechable. Qué manera de darse cuenta de que la vida es endeble, que todos se alejan como si la libertad radicara en ese acto tan tajante, que obscuros pasajes son los que se sienten cuando se sabe que no hay circunstancias para que los festejos vuelvan hacer como antes. Los años se me han venido encima y solo quiero rescatar lo maravilloso que ha sido vivir, con la gente que realmente me ama y no la que se acuerda por compromiso, esos seres que te recuerdan que eres valioso, que te dan cariño honesto y que no esperan la fecha para endulzar el calendario con una felicitación obligada.

Hasta en los funerales, ya muchos prefieren enviar flores que dar el pésame de manera presencial, ya todos temen a convivir, ha darse el chance de estar, de envolverse en la vulnerabilidad, todos huyen de esas sensaciones, resuelven escogiendo un bonito arreglo floral con un mensaje hueco y asunto superado. Después cada noviembre me recibirán en el altar ofreciéndome de manera sublime aquello que no me pudieron dar en vida y seguro vendré con gusto, pero con esa consigna de recordar lo importante es cuando respiramos, que es eso lo que va escribiendo historias maravillosas. Todos tendrán anécdotas conmigo y pocos el gusto de haber visto mis ultimas apariciones, porque seré selecto como ustedes lo fueron imponiendo sus prioridades y dejando para después lo si era significativo.

Ahora que cumplo años me doy cuenta de todo lo que he realizado y es un orgullo seguir dándolo todo cada vez que despierto, que he visto la trasformación en muchas cuestiones, que a mí no me pueden venir con cuentos, pues ya se de que se trata el camino, me doy cuenta de cosas y me callo, me reservo, porque a cada uno le llegara su hora para aprender, yo continuo gozando del amor que mucha gente me demuestra en atenciones, y los que no, que se queden ahí exactamente dónde están y si quieren que de repente oren por mí, eso es mas que suficiente. Disfrútenme ahora que todavía hay chance, no esperen ese funeral para horrar mi memoria, no se queden esperando, porque la vida nos da sorpresas inexplicables, entonces no esperes tanto para celebrar hasta el mínimo detalle y si hay cosas mas importantes que felicitar a alguien entonces sigue tu camino, porque perdonado estas de no querer ser parte del bendito presente.

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