Para algunos es una barbarie, para otros es un paraíso inconmensurable. Te peinas con una dedicación imponente pareciera fueras a la alfombra roja de unos premios muy esperados, pero la realidad es que vas a transitar por la urbe que contiene miles de cuestionamientos atados a bombas de tiempo ideológicas y políticas. Muchos deciden no hablar de esos temas escabrosos en las reuniones porque son una profunda tristeza pero inevitablemente se tienen que debatir porque el futuro está en riesgo y eso se percibe a simple vista, no se puede optar por la huida temerosa, todo se tiene que afrontar con una sutileza franca y nula arrogancia. Las calles siguen con su vida cotidiana, ruidos de motores acelerados, gritos de la vendimia, tacones con paso firme, es un bullicio que tiene una sorprendente calidad ensordecedora. El semáforo está en rojo y ves las caras largas de los conductores, parecen que les ha pasado una aplanadora, pero ellos han elegido la comodidad y evitar mezclarse con...
Opiniones que pueden cambiar trayectos. Nevid Ascenci