Las personas se respetan pero las ideas se discuten.
No te enfoques en lo
negativo y tampoco despotriques cuando no es necesario. Entre algodones vamos
sin prisa y solo pensando en nuevos amaneceres que nos tengan libres de todo
mal. Complace hasta donde puedas sin exponer tu estabilidad y comprométete con
sinceridad.
Las personas se
respetan pero las ideas se discuten para fortalecer un núcleo que se expone a
diario con filtros, señalamientos y ocurrencias que pueden salirse de contexto
solo para afectar lo que en teoría está en su lugar. No seas un agente
corrosivo al simple contacto con aquello que te parece mal, no te expreses de
la manera que causara una alarma de controversia.
Prudencia es aquello que en ocasiones nos falta porque nos sentimos vulnerables
y tratamos de defendernos con uñas y dientes cuando ni siquiera deberíamos sentirnos
ofendidos.
Esa claridad que
observamos cuando abrimos los ojos es la que debe perdurar por horas para
satisfacer nuestras encomiendas, no seamos cretinos buscando siempre el detalle
malhecho de las cuestiones solo para levantar polvo y esperar a ver quién tose.
No despedacemos momentos solo porque nos sentimos malhumorados, no defraudemos
nuestro impulso positivo solo porque parece que el frío nos carcomerá hasta las
entrañas.
Deberíamos de
valorar lo que se da de corazón y no quién da más, maldita competencia que nos
han introducido con tal de sobresalir, con tal de sentirnos un monstruo de mil
cabezas y puede que de pronto nuestro efímero cuerpo caiga y no se levante
porque esa es una ley irreversible y todos alguna vez dejaremos de parpadear. Todo
lo que es palpable y material ahí se quedara acumulando tiempo y no tendrá oportunidad
de morir porque las cosas se van transformando y nosotros envejeciendo.
Cuando observo que un bombardeo viene hacia a mí,
solo me quedo perplejo esperando cada impacto, aguantando la ráfaga y sin hacer
mueca solo me dejo llevar por la sensatez que a veces me falta pero en esos
instantes emerge para ser un hombre cauteloso y analítico, no me dejo quemar
por la bilis porque en el fondo me amo y reconozco mi impecable lista de travesías
superadas. Contesto de la manera más ecuánime posible y continuo con el camino
que es sinuoso y atrevido pero al cual no le tengo miedo.
Tener o no tener razón
es algo subjetivo, inclinar la balanza hacia un lado u otro es algo que se crea
y se puede destruir, porque lo que cuenta es la empatía a los estímulos y
escenarios que se están viviendo, lo que es verdadero es la comprensión que
existe incondicionalmente entre las partes involucradas, no importando si
explota una bomba o hay un sol para deleitarse en un paraíso.
No dejes que lo azaroso
sea tu pan de cada día, despierta con una actitud transformadora y contribuye para que te vaya bien. En ocasiones
quisiéramos todo fuera diferente y si lo anhelamos pues hay que esforzarse con
la convicción de que se triunfara. Miro mi ser agraviado por las tantas lecciones
y aprendizajes, las marcas ahí persisten pero mi sintonía está en un canal de coadyuvar
para que no haya campos infértiles y caras tristes, no dudo en dar lo mejor de mí;
y creo que todos tenemos eso en mente cada vez que nos levantamos aunque las perspectivas
son distintas.
En los tiempos más
recientes de mi existencia en este mundo he comprendido que no se trata de
pelear, el objetivo en cada acción es solo
de hacer el bien a medida de nuestra posibilidades y no se trata de tener
arrebatos por lo que no está en nuestras manos, no debo caer en las
provocaciones aunque también sé que mi pecho no es bodega pero debo ser afín a
lo que sucede en otros senderos y entender los otros pasos.
Comentarios
Publicar un comentario