Dos mil veintiséis.

 

Dos mil veintiséis. Veo en tus ojos que para este año necesitas darte cuenta de todos esos pasos mal dados y que por orgullo no observas, quieres dejar de ser el protagonista de historias que no tienen sentido, de romper la burbuja que te mantiene lejos de la realidad, de saber que es pasar un tiempo de calidad y verdadero descanso, quieres cumplir con eso y más, pero no tienes idea de cómo empezar a arreglar el desorden que por años te mantiene en un embotellamiento de pensamientos rutinarios y peleas repetitivas.

Es cuestión de querer, de administrar, de gestionar, de proponer una manera distinta de apreciar el tiempo, es momento de generar instantes de comprensión, de satisfacción, de reflexión, de amor. Todo eso que te cansa, ponle de repente pausa y escucha lo que el viento te quiere decir, no pierdas la concentración, no quieras escapar de lo que evitas diariamente, en verdad ponte a crear cosas en una paz extrema, date cinco minutos para entender que todo es pasajero, que todo se acaba, que en ocasiones no hay más posibilidades.

Que retumbe en tus entrañas eso que no te deja avanzar, que tus pretextos no continúen dominando tus tantas manifestaciones de hartazgo e incongruencia. que de una vez por todas comprendas que no siempre tienes la razón, que entiendas que la terquedad te hace tropezar, que no todo se arregla sacando la billetera, es el momento para cambiar de percepciones y quitarse las mascaras que tanto te pesan.

Te incomoda algo de lo que lees, escribes, escuchas, entonces hay algo que esta estorbando en tus interpretaciones y concesiones, no te pongas el saco cuando quizá es de algún difunto que ya no tiene vela en el entierro, no exageres, no estropees los instantes donde hay convivencia y amabilidad. No recurras al enfado instantáneo para desentenderte de lo que sucede, afronta las consecuencias de tus actos, forja hábitos que realcen lo que en esencia eres, trasmite comprensión, opina cuando te lo pidan y cuando requieras ser solo espectador pues ejecútalo de manera ejemplar.

Es posible que te arrepientas de alguna acción y eso es valioso, porque te estas dando cuenta de tus errores y tus modos poco educados, pero cuando algo sea significativo para ti defiéndelo con de empatía y buena escucha, no le des importancia a los que quieren mantener la discordia y se la viven victimizándose. Aprende a decir que no, tampoco vivas de las apariencias, no le temas a la vulnerabilidad y en verdad siéntate con la finalidad de pensar.

El molde que has conservado quizá ya sea obsoleto. Experimenta nuevas cosas, ve a lugares que jamás has explorado, que no te de flojera ser parte de las masas, escucha la música que te gusta, ve al teatro, a conciertos, come sin culpas, Despójate de los resentimientos que solo te atan a sucesos superados por otros, no quieras que las cosas pasen de la forma que anhelas, en ocasiones no es así, muchas veces no es así.

Dos mil veintiséis es una invitación al cambio, a la aceptación de la realidad tal y como es, a seguir por caminos que nos den libertad y coherencia, a reír sin tantas preocupaciones, a reivindicar la bondad que vive en nosotros, a aprender a decir que no, a no querer figurar en contextos que no son nuestros, en saber callar cuando es necesario y a encontrar la felicidad y prolongarla.

Rompe la burbuja que te aplasta y no te deja gozar de todo lo que produces, deja por un momento el control y da gracias por lo que tienes, no repitas lo mismo que te tuvo al borde del colapso.

 

 

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