Aquel lugar hervía entre siluetas y un silencio que producía un éxtasis de descanso. Aquel sauna parecía el escape de muchas frustraciones y deseos, mentes perversas y cuerpos en una sintonía de búsqueda. Entre el vapor las manos parecen extraviarse sin querer y los rostros no contienen vergüenza y desconocen el pudor, es en ese lugar donde no existe el corazón porque la carne puede ser débil o el alma muy fácil de rasgar al grado de pisotear sentimientos y truncar posibilidades por un simple momento de pasión ambigua. Las toallas son los tinteros que nos pueden contar cuantas derrotas y triunfos se pueden alcanzar en una tarde de romper el respeto porque la sangre acalambra la razón con una efímera ilusión que termina en un suspenso y en una disimulada sonrisa fingida. Cuantas mentiras se van por la coladera mientras los millones de poros están ocupados en una travesía monumental donde las palabras no son necesarias al menos que algo despierte el pensamiento para conoc...
Opiniones que pueden cambiar trayectos. Nevid Ascenci