La odisea que emprendiste después de los sucesos que fueron comentados por cada una de tus emociones, decidiendo convertirte en un sordo y ciego para no enterarte de lo que continuaba, te fuiste sin decir media palabra y recorriste aquella milpa hasta perderte en recuerdos y conflictos intensos. Te ahogaste en alcohol como si ese fuera un escape digno a la investidura que presumes, te encerraste en una habitación con la esperanza de que tus cualidades te encontraran y te sinceraste ante una inevitable situación que necesitaba de la mayor concentración posible. Te alimentaste de los roedores que carcomían las sabanas de expectativas, sudaste como si hubieras corrido cuarenta y dos kilómetros, pensante como si trataras de resolver una ecuación y gritaste como un fanático a lo inverosímil. Anhelabas que ocurriera una hazaña, pero el tiempo no era suficiente, la preparación no era la adecuada y las circunstancias eran adversas. Recuperaste los sentidos perdidos y comenzaste a percibi...
Opiniones que pueden cambiar trayectos. Nevid Ascenci