Independizarse.
Hay personas que
toman la decisión firme de moverse para tener un cambio drástico, pero en el fondo
huyen de la realidad. Antes de cambiar el trayecto debemos estar conscientes de
nuestro universo, de todo aquello que tenemos pendiente y todo lo que hemos
cerrado, después ejerceremos lo que hemos venido pensando sin tener pausas.
Quien dijo que
independizarse sería fácil. Algunos todavía creen en el cuento de hadas y
encuentran un truculento episodio de monstruos y relámpagos. Hay que empezar
desde cero, comiendo en el suelo en los casos más extremos, ir adquiriendo tus
bienes de forma paulatina y fortalecer tu ideal de ser libre, tomando en cuenta
toda la serie de responsabilidades y que en su caso se deben organizar para que
todo funcione. De amor no se come, de besos no se pagan las cuentas, de
arrumacos no aparecen los sagrados alimentos en la mesa, todo es una fórmula de
trabajo y compromiso, de una estrategia de bienestar y sabiduría.
Que maravilloso es
llegar a tu hogar y sentirte sereno, de establecer un ambiente de gozo, de
establecer esa atmósfera de protección y bondad. Muchos asumen el reto constante
y se prometen no volver al nido de donde salieron, otros regresan al origen para
seguir aprendiendo a volar. Esto de ser independiente es cuestión de fortaleza
espiritual, es una especie de juego donde vas ganando puntos y vas encontrando
maneras de mantenerte a flote, muchas veces tienes que arriesgarte para
conseguir lo que pretendes, debes de emprender circunstancias idóneas que te
den el equilibrio ante todo lo que conlleva asumir esa libertad alcanzada.
No salgas de un
lugar para ser estorbo en otro. Piensa antes de actuar, calma tu ansiedad y
procura siempre tu integridad. La búsqueda de la independencia en ocasiones
resulta una aventura indescriptible, donde hallaras personas que te extenderán
la mano, lobos que quieran devorarte, días en los que no encontraras el
sentido, tardes donde quisieras quedarte de forma perpetua en la siesta, noches
en los que el frío calara sin avisarte, así se torna el sendero por conseguir
una independencia como individuo. El amor estará intacto pero este no tendrá símbolos
de pesos para balancear lo que significa fincar un espacio donde todo sea claro
y eficiente, donde puedas llegar y sentarte sin que las preocupaciones te linchen.
Es un acto de disciplina y autoconocimiento, el permanecer en ese lugar que
forjamos con esfuerzo y resiliencia.
Después de todas las
batallas que se presentaran, alzaremos los brazos en señal de triunfo, limpiaremos
nuestra cara y sabremos todos los protocolos en caso de emergencia. Sin duda seguiremos aprendiendo con tenacidad.
Cuando todo parezca maravilloso alguna gotera aparecerá pero con la experiencia
adquirida, reaccionaremos para reparar el daño y la vida continúe sin prisa. El
desorden acumulado, hay que limpiarlo para que esto no se haga una costumbre
imprudente, dejemos que el aire entre por todas las ventanas y pensemos una vez
más en la libertad, en el afán de ser independientes.
Independizarse no es
solo tener un techo y cosas materiales, el significado va más allá.
Independizarse es tomar decisiones correctas, reconocer nuestros límites, aprender
a decir que no, priorizar situaciones y compartir todo lo que generamos con los
que amamos. Entenderemos que no hay agenda apretada solo que hay cuestiones
primordiales, comprenderemos que en donde comen dos pueden comer tres, descubriremos nuestra capacidad para salir
adelante y valoraremos nuestro ánimo de trascender. Independizarse es enfrentarse y no perder la valentía
ante cualquier infortunio.
Todos los días
agradece la libertad de pensamiento y acción. Delata tus motivos y sabrás que
puedes volar alto, no hay porque quedarse quieto y cómodo por siempre.
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