Somos parte de una descomposición sistemática, que va rodando hasta encontrar un abismo. Las acciones ríspidas nacen del alma como consecuencia del hartazgo y la inmovilidad de los que pretenden transformar y solo se la pasan entre mañanas frías y ambiguas. Engendramos insultos y somos parte de ellos, como si fuera la encomienda para lograr un cierto cambio a los argumentos desgastados. Ignoran lo que pasa, es por eso que hay que hacer visible la desesperación y el desagrado, el silencio ya no funciona, los monumentos son y serán testigos de la incompetencia, mientras la violencia no se detiene y hace que las estadísticas sean indescriptibles. Es necesario hacer ruido para que esas miradas perdidas volteen a la realidad de algo que va escalando. Los destrozos son severos pero las hay cuestiones irreparables que buscan justicia, explicación, paz. La violencia ha carcomido lo bueno que quedaba y ahora deben existir luchas incansables para que los sordos por conv...
Opiniones que pueden cambiar trayectos. Nevid Ascenci