El tic tac del reloj del descanso de aquellas escaleras de madera es el ritmo idóneo para el rechinar que producen al pasar de los vivos y de los muertos que viene a mis recuerdos, son los mismos que perturban mis noches pues me pongo a pensar cuantas esencias han pernoctado en esta habitación, intento conciliar el sueño pero es imposible, doy incontables vueltas sin cesar para esperar que el cansancio me atrape dejando la lámpara encendida, causando el enojo de mi padre que dice que provocare un incendio y cuestiona mi miedo, ese que él no siente porque solo quiere dormir después de un día pesado. Apaga la luz y da el portazo, es cuando todo toma un estado de incertidumbre y me cubro totalmente con las cobijas, porque comienzo a sentir como en la oscuridad aquel tic tac se vuelve insoportable, aquel aroma indescriptible se apropia de la recamara y en el closet algo se comienza a mover, siento las presencias de todos aquellos que han pasado a mejor vida y siento como...
Opiniones que pueden cambiar trayectos. Nevid Ascenci