La insolencia tiene infinidad de promotores en este mundo y todo toma un aspecto gris y toxico. La verbena comienza cuando todos están atentos a lo que no tiene importancia dejando pasar todo aquello que tendrá un impacto considerable. Las caras largas aparecen en primer plano, desalineados, con una mueca de pocos amigos, los somnolientos están esperando el momento indicado para irse a su mejor sueño, los patéticos que siempre comentan su versión para quedar bien, los marginados son los que encuentran la excusa para sentirse mal y los de piel delgada que al menor roce se desangran y son un mar de quejas. Cuando termina el sermón todos salen al malecón esperando que la tormenta los empanice con fina arena y puedan crear sus ofensas y limpiar sus heridas que no sanan porque todo el tiempo se están rascando con tal de ver sangre y sentir dolor. Los monigotes se mueven con la inercia y el sonido de las olas, no permanecen en el mismo lugar porque la labor de f...
Opiniones que pueden cambiar trayectos. Nevid Ascenci