Suena.
Suena a que el amor
se arrastra con pereza y melancolía, quizá sea la apatía de nuestros días.
Nadie te excluye del
porvenir y de la grandeza leal de los momentos majestuosos que el tiempo
otorga, que fácil es decir que no te toman en cuenta cuando has dado pauta con pequeñas
raciones de fanfarronería y soberbia, y sin querer has dado la vuelta a lo que parecía
prospero. En ocasiones se quieren esquivar los argumentos tangibles con tal de
salir victoriosos, pero el error queda grabado en la memoria como si se
anduviera en la arena.
La vida pasa sin
cesar, la vida es una prueba para saber qué tan grandes o pequeños somos. Hemos
realizado un sinfín de travesías y estas quedan ahí para la posteridad con una
finalidad inimaginable. Nuestras batallas internas en ocasiones son muchas y
queremos apagarlas sembrando aquellas semillas de maldad, que al final resultan
ser infértiles porque todo es claro bajo estos rayos de sol que nos amenizan y
nos dan la oportunidad de posar para una fotografía inusual y a la vez
sofisticada.
Suena que el olvido
nos aparta de lo bello que fue construir un mundo solemne. Parece que fue ayer
cuando las carcajadas retumbaban y se multiplicaban a mil por hora con cánticos a la dicha de estar y vivir, los recuerdos atraviesan mi insaciable bitácora y hago
anotaciones que pueden servir para llegar a la próxima meta. Corremos juntos
sin detenernos y algunos se cansan, otros toman un descanso y muchos prosiguen
con el fin de verse al final para abrazarse y comentar las ambigüedades que
sintieron durante el trayecto. Mi esencia se desplaza hacia un camino
desconocido donde han llegado personas increíbles y que invierten tiempo en
hacerme compañía para después desaparecer entre la sabiduría aplastante de este
laberinto enriquecedor.
Escucha como el
silencio es algo que te muerde y te deja unas marcas insensatas pues te
mantienes postrado ahí sin saber que hacer, mientras los segundos son suspiros
de supervivencia y alegrías inmensas. Esa sonrisa burlona algún día será de satisfacción infinita por reconocer
todo aquello que ha salido mal por tontas actitudes y se sabrá enmendar la
marcha, no será tarde pare volver a empezar el trayecto y reencontrarse con anécdotas
impertinentes y palabras certeras que nos harán vibrar y brindar una franca
palmada.
Suena a que la
intriga no te deja dormir porque sabes que haya en ese punto brillante existen
valles coloridos con aromas frutales. Toma esa hacha y derriba la puerta con
toda esa ira inspiradora para segregar veneno, busca las respuestas con esa
prudencia descompuesta, límpiate la cara que está llena de sudor, grita como si
quisieras despertar al pasado para que te de unas bofetadas bien merecidas, destripa
aquellos animales que son solo
insolencias que salen de tu boca y no parpadees porque eso puede desatar una
seductora noche de copas interminables donde no apareces ni en pensamiento, de
ninguna forma.
Siente como la
maldita carretera se vuelve larga y fastidiosa. Pícate los ojos para evitar ver
más y métete entre el borlote de las cobijas, encórvate y muévete como si no
pudieras con la afanosa ansiedad esperando que suene el teléfono con alguna razón
que haga florecer esta impuntualidad en tu calendario. Suena aquella melodía que
te hace recordar cuando por poco decidías cambiar pero no lo hiciste y
preferiste seguir en la misma sintonía estridente.
Suena como la
parvada de golondrinas nos esperan es ese lienzo primaveral rodeado de un
pequeño montículo de esperanza y un poco de agua estancada donde no habrá tiempo
que perder mientras aquel zumbido no te deja incorpórate para saber qué es lo
que sucederá después.
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