Para unas cosas
somos y para otras no. Me muestras los álbumes donde hay infinidad de fotos de
nuestros días felices, te quedas pasmada a ver aquella imagen de Barcelona cuando
todavía nuestros padres vivían, que hermoso viaje, festejábamos tus dieciocho
años y bueno después de eso todo cambio, nuestras promesas de hermanos se
esfumaron, nos perdimos en conflictos incansables y absurdos.
Me pediste que llevara
la contabilidad de los negocios que nos heredaron, mientras gozas puntualmente
de las ganancias, no me dejas respirar, eso de ser la hermana mayor te ha
dejado grandes beneficios, me tratas peor que uno de tus tantos empleados, hace
diez años no disfruto de unas vacaciones, primero me pediste arreglara lo legal,
después lo operativo y al final lo contable, es terrible esta situación. Te escapas
cada año a España con el pretexto de preservar en buen estado la tumba de nuestra
familia y de repente ya veo que andas por Venecia o Berlín, es triste saber que
no tienes compasión por lo que te queda de sangre.
Me dejaste el
pequeño departamento de Mixcoac y sin consentimiento te adjudicaste la casa de la
Narvarte, los terrenos de Guadalajara los vendiste y de ahí no vi un centavo y me
he enterado por nuestros conocidos que andas ofreciendo la casa de Cuernavaca,
dices que es una carga que ya no puedes mantenerla. Me prometiste que siempre me
cuidarías y me protegerías, pero el dinero te llevo al quiebre, lo que tanto
pregonabas se extravío, el lado humano que fomentabas también lo sepultaste y
preferiste la frivolidad, la hipocresía, la apariencia dolorosa. Dices que te
quedaras solterona que no deseas compartir nada con nadie, me reiteras que me
busque quien me quiera y me cuide cuando este viejo, que tome buenas decisiones.
Te he pedido ir a
España, extraño a los primos, quiero ir al panteón, necesito caminar por esas
calles de Madrid que nos vieron crecer, pero me recalcas que soy yo, quien sostengo
los restaurantes, que no puedo distraerme, que ya habrá tiempo para que vaya,
que sea paciente. Al final pienso que eres una inútil que no sabes nada del
negocio y es verdad si esto cae en tus manos se arruinaría entonces reflexiono
y me vuelvo a sentar frente al largo escritorio atiborrado de documentos. Al
final uno de los locales me pertenece y he pensado seriamente venderlo y huir,
descansar de tus malas maneras y tus palabras hirientes, todavía estoy joven
para emprender y aterrizar mis sueños, ya no te soporto, te desconozco, eres
tan impertinente y demandante.
Ya no eres mi
hermana, eres mi jefa, mi capataz, mi verdugo. La próxima semana viajaras a la
boda de mi prima Ernestina y he pensado que cuando regreses renunciare a todas
mis obligaciones y pondré a la venta la parte que me corresponde, también me desharé
del departamento y me iré lejos y sé que te pondrás histérica, lloraras, suplicaras
para que me quede, me dirás hermanito piensa bien las cosas, no seas malo
conmigo, que haré sin ti, recuerda lo que mis padres nos inculcaron, pero mi decisión
esta tomada. Ya no puedo con tu egoísmo, tu indiferencia y tus berrinches, quédate
con los bonitos recuerdos, con estas fotografías, con los años que te quedan, quédate
sentada y observa como la soledad es devastadora.
Me iré para no
volver. Lamento que todo lo que esta por suceder, pero me elijo y quiero vivir
en paz. No tengo ni la menor idea que pasara con tu existencia y tampoco me
importa, poco a poco rompiste nuestro vinculo y no te diste ni cuenta.
Espero que conozcas
a alguien que te aguante y necesite de tus modos.
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