Cena de noche buena.


Recuerdo como todos se organizaban para la cena de noche buena, se repartían de forma democrática cada platillo, detallaban las cantidades y el número de invitados, compartían secretos de cocina y todos quedaban satisfechos con la asignación de sus tareas para esa noche.

Llegaba la hora esperada y los rostros se iluminaban al descubrir el sabor de lo que estaba servido en el plato, nunca hubo quejas, simplemente  algunos repetían de tan suculento sazón, era todo un éxito y se comía de todo hasta decir basta.

Cuando el reloj marcaba las doce no faltaban los discursos sublimes que enaltecían la velada y su significado, las lagrimas rodaban, las risas se escuchaban y los rostros paralizados eran los más típicos después los abrazos cerraban con broche de oro todo lo dicho y se renovaba el camino para continuar. La hora de los regalos causaba cierta expectación y eso deba alegría singular y el calor humano se reafirmaba en aquella sala que era pequeña para el numero de personajes que éramos.

Les cuento que el recalentado era el mejor momento de cada navidad y pues cada quien acaparaba lo que quería degustar aunque ya pareciéramos esfera aunque no pudiéramos más, era placentero el riesgo de digerir aquello que parecía interminable y la misión se cumplía sin temor.

Hoy la cena de noche buena es diferente y más reflexiva que años anteriores, no somos un sin fin de personas por lo tanto las cantidades son menores, la sala nos queda grande, los abrazos son más prolongados, los discursos en silencio, los momentos se han transformado en situaciones entrañables, los regalos son espirituales y de agradecimiento por mantener la unión de los que quedamos, si es impresionante que todo aquello cambio por razones que no dudo tengan remedio, sé que algún día todo se arreglara solo espero no sea demasiado tarde. Lo que por ningún motivo cambia es el recalentado, comiendo romeritos, coctel de frutas, ensalada de manzana, pierna horneada, pasta, ponche y lo que en este momento imaginemos.

Deseo que todos tengan una excelente noche buena y una estupenda navidad, que sus plegarias se cumplan y que su reflexión se forme desde el interior haciendo que  todo lo bueno se multiplique. Que sus creencias los lleven al perdón, a la compasión, a la fortaleza que necesitan si en algún momento aparecen las complicaciones, que su generosidad fluya y que los miedos mueran. Vivan esta navidad con ese jubilo que le falta al mundo, creen las condiciones para siempre haya paz en su entorno, recuerden que lo material se devalúa con el tiempo y lo espiritual puede tomar un valor incalculable.

Que su cena sea deliciosa, brinden con la firmeza de sus decretos, que cuando digan salud sea para que esta no falte en su cuerpo y lleguen las recompensas por el esfuerzo que se realiza día a día, reconozcamos nuestros defectos y compartamos sin dudarlo.

Somos afortunados de leer estas letras que solo buscan la plenitud del lector en estas fechas, no dejemos que los buenos sentimientos solo se hagan presentes en estos días, no caigamos en el consumismo para demostrar el amor infinito, no caigamos en los excesos. La misión es estar juntos y cuidarnos  los unos a los otros sin condiciones.  Hagan el recuento de lo bueno y malo, sonrían, lloren y celebren por seguir en la lucha, por saber que no estamos solos. Mi parabién a todos ustedes es el siguiente seamos inolvidables no por lo que tenemos o traemos puesto simplemente por lo que damos.

En esta navidad les confieso algo sin ninguna presunción:

Soy afortunado por ser como soy y por hacer lo que me gusta.

 

 

 

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