Los necios quieren respuestas donde no las hay.
Hay argumentos que
no funcionan para llamar la atención, que son desechables, porque las
circunstancias nos obligan a dar un giro que nos hacen fijar la mirada en otros
puntos. No puedes clausurar lo que en apariencia es algo que debe fluir, es
cuando la ambigüedad llega y dispara contrariedades, dejando heridas a las
razones que sostenían un escenario digno de admirarse.
Seguramente hay un
remedio para esta contrariedad, que desata una confusión infinita y te das
cuenta que la terquedad no es una aleada que brinde logros, la necedad se
refleja en tus ojos, esa misma con la que has actuado. Es así como quizá puedas
hacer una reflexión que valga la pena y te arrepientas de ciertos actos, quizá sigas
igual o peor, es posible que decidas cambiar y tener una vertiente que te haga
ver de manera distinta las situaciones.
Es una esfera que
revuelve una docena de emociones, nadie tiene la verdad absoluta y tampoco nadie
tiene el instructivo para escapar de ser necesario. Una esfera, que adorna
cualquier lugar y que con un testereo se puede romper y detonar un movimiento
escaso de cordura. Todos tienen miedo, pero muchos prefieren ignorar y escapar
de una batalla campal que por mucho tiempo ha persistido, que se calma y vuelve
a tomar fuerza, es así como la inercia de la energía no tiene una barrera de contención.
El descaro es horrendo, es un síntoma de egoísmo y comodidad, es una tragedia
evidente, que puede pasar desapercibida con una alegría deshonesta y burlona.
Vas desempolvando la
palabra no, porque será la que por horas tendrás que decir, ojalá se adentre en
la conciencia y sepas el valor de esa palabra, espero que reconozcas que el
decir que no es un acto de resguardo y fortuna, después dirás que si, a todo
aquello que sea sensato y se pueda llevar acabo. Vaya que el sendero nos lleva
por lo que necesitamos y nos pone adversidades para crecer y priorizar el tiempo,
hay susurros que nos alertan de brumas, hay ojos que nos observan para hacernos
trompicar, hay atajos que no debes tomar en cuenta, pues por algún motivo debes
caminar por esta vereda intrigante y selecta.
Escuchas como tocan
la puerta, el hartazgo te hace reaccionar violentamente, los necios quieren
respuestas donde no las hay, quieren encontrar oro cuando simplemente hay
cobre. La muchedumbre necesita amor y cercanía, en esta desolación, en esta
atmosfera lúgubre, no hay forma de hacerles entender, por eso siempre debe
existir un plan b. El silencio no tendrá lugar en estos días de jubilo y de
recuerdos que hacen incisiones en el alma, no sabrás que hacer en esta marea insólita
de fervor y escasez de sensibilidad.
Al final la nobleza hace
su efecto. Hay cuestiones que mueren en uno, que deben quedarse en la quietud, que
no tienen, porque traerse al presente. Vive sereno y no te sientas mal si debes
de negarte a realizar algo, será por que en tu interior hay cierta bondad, hay
una responsabilidad encendida, aunque en ocasiones no la aplicas en tus
constantes aventuras. Ahora sabes el poder de la palabra y el pensamiento, no
te doblegues ante la terquedad del mundo, no permitas que las voces opaquen la
prosperidad que encaminas con acciones gratas.
La muerte es un
umbral de sabiduría y crecimiento, que debes descubrir en vida. Que debes de
entender que no siempre serán las cosas como tu digas o como los demás quieren,
deja morir lo que te hace ser irresponsable, inconsciente y frívolo. Abre la puerta cuando sea necesario y
regocíjate en lo aprendido.
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