Un monigote.
Una
estancia complaciente en esta helada banca de este triste parque que se hunde
en el silencio, donde me refugio de los gritos dirigidos a lo que queda de mi
amor propio, escapo de las frustraciones de un hombre malhumorado y egoísta que
regala sonrisas para aparentar lo bueno que es cuando sus monstruos duermen mientras
un ciento de ojos lo observan sin juzgarlo solo lo alaban por lo afectuoso que
es y lo hermoso que habla.
Pero
cuando me llama solo lo hace con groserías directas a mi armonía, esa voz parece
cansada de todos los reclamos, esa desesperación con la que vocifera cada de
uno de sus argumentos denota que ni el mismo se aguanta y sus demonios solo le
pinchan su mente que se va retorciendo con su enojo desbocado que se traduce en
insatisfacciones y un ese sofá maltratado
se postra para engendrar su siguiente calvario.
Como
mujer como permito que me trate de esta manera, que me fastidie con su actitud
negativa y mirada cortante, no comprendo como ese amor que derrama ante los demás
se termina en un instante dejando un desierto de reflexiones sueltas que no
termino de meditar porque los días son acelerados y con constantes retos. Esos
golpes que guardan sus manos quizá algún día lleguen a mi rostro y tenga que
ocupar una conducta sumisa solo por mantener esta relación revuelta entre
decisiones y posturas que no terminan de cuadrar y solo lastiman el presente.
Este
sentido del amor se ha transformado de manera incomoda y tengo que despertar
para que las desgracias no lleguen, tengo que defender mi valiosa existencia y
tengo que ser fuerte con argumentos sólidos. No dejare que esos hambrientos
lobos me traguen solo por ser tan obediente ante los gritos e insultos que
salen de su boca y su mente pequeña, saldré corriendo de este escenario que me
puede devastar sin darme cuenta.
Mis lágrimas
parecen alpiste que cae al suelo intentando alimentar a las palomas de este
parque desolado y olvidado. Su vocabulario burlón hacia mi persona debe
concluir entendiendo que soy un ser de posibilidades irrevocables y asignaturas
pendientes, no me dejare de un ser obscuro, molesto, enojado, enfadado con
el mundo. No esperare a que cambie
porque no lo hará, él es feliz con su armadura, con su aspecto de macho
empedernido, no esperare a que piense que esto es un concepto del amor valido. Tengo
que tomar decisiones antes de que mis oídos revienten y mi cara este deforme
por los golpes de un prisionero de sus emociones desgastadas y miedos
acumulados.
No
dejare que la violencia me deje paralizada y me confunda al grado de aceptar
que esto va bien. No callare lo que estoy viviendo ya que mi integridad está en
juego, levantare la voz y detendré esta batalla poniendo orden y haciendo lo
que es necesario aunque duela, no quiero vivir entre apariencias dolorosas que
me dejen en el camino del anonimato, en ese camino inconsciente donde reina la
imprudencia solo por mantener lo que según es bonito.
Si me
dicen amor que sea con toda la intención de llevarme al cielo que alguna vez me
prometieron, sin me dicen mi vida que sea para multiplicar la bondad que hay en
un interior intacto, si continuamos juntos será porque los dos nos reconocemos
como iguales y tomando en cuenta lo que es equidad, compartiendo las
responsabilidades que hemos adquirido, sin tenemos que hablar alguna cuestión que
sea con la mente serena, si algo no nos parece expresémoslo. No caigamos en
infiernos que nos van quemando sin notarlo, no admitamos lo que realmente está
mal para estar bien.
No dejemos
que un monigote nos quiera tratar como si fuéramos una muñeca.
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