Deplorable carrusel.
La realidad te duele tanto que buscas esas trincheras donde la terquedad te
manosea y desgasta todas las condiciones que parecen propicias para volver al
camino de la luz tenue, estas harto de tantos episodios que en tus percepciones
son una estampida de ideas grotescas y sueños agitados, hay tantas cosas que no
te parecen, pero que al final brillan sin entretenerse con la opacidad de tus
intenciones confusas.
Ahí vas andando por los pasillos fríos y con las compañías grises que
muchas veces te han demostrado que las tardes lluviosas son una especie de
campo donde puedes llorar sin que se te note, te sientes cabizbajo, derrotado,
pero en el fondo eres triunfador, aunque no lo quieras reconocer, optas por
sentirte despojado y te conviertes en una ausencia recurrente, solo así puedes
superar ese dolor en el pecho, esa sensación de incomodidad y esa peculiar
forma de querer imponer lo que te apetece.
Estas triste, porque quieres, estas a gusto con ese papel que te ata al sufrimiento,
lo negaras, dirás que necesitas un espacio libre de humo, que quieres respirar
aire fresco, que tu mente requiere de momentos pacíficos, dirás nuevamente ese
discurso que es un gran invención y te quedaras callado, no tendrás la fuerza
para decir todo lo que sientes, pensaras que no es correcto, volverás a
recurrir a la osada intervención de tus silencios y generosas indirectas, querrás
demostrar que estas en un momento rimbombante y alegre, pero sabes que estas
cansado, porque no quieres entender al mundo, te encanta balancearte en la
cuerda de la suplica de atención.
De repente todo ha cambiado y sigues siendo el necio que no prueba otra actitud,
te mantienes dando esos extenuantes recorridos a lo que crees es la razón absoluta,
te enfrentas con perseverancia a todo aquello que piensas esta mal puesto, mueves
la cabeza como una señal de desaprobación, quieres jugarle a ser dios, pero eres
un mortal que tiene el talento de acomodar
el tablero como mejor convenga, eres un seductor carismático del tiempo, te
gusta estirar las ligas hasta que se revientan y todo para que la razón quede a
tu favor y en cuando no sucede de esa forma te vas por los pasillos húmedos y oscuros.
Hay mentes que saben poner límites, que no están dispuestas a escuchar una
vez más esas posibilidades que se quedan cortas, no querrán saber como querer o
amar, no se fiaran de las opiniones simplemente escucharan y con furor continuaran
siendo felices de la mamera que el corazón dicte. Debes de saber que no eres
experto en todos los temas, si lo fueras estarías lejos, no te ofenderías, no
te sentirías atacado, simplemente buscarías un punto de equilibrio y reconciliación
con tus innumerables pedazos de experiencia, pero eres un aprendiz que necesita
una reflexión puntual sobre todos esos temas que te atormentan y te tiran en un deplorable carrusel sin salida.
La realidad puede doler, la realidad nos puede reconfortar, la ultima
palabra la tiene el personaje que esta en ese debate, en esa poderosa toma de decisiones.
El amor te esta esperando para tener una conversación magistral, está ahí en
ese punto donde tus pasos han sido testigos de un crecimiento importante, el
amor quiere escucharte, la compasión quiere abrazarte, la resiliencia quiere señalarte
los distintos caminos que puedes explorar, la verdad te quiere dar una grata
sorpresa, pero mientras sigas jugando con la necedad tendrás resultados que te
llevaran al enojo, a la ingratitud, a la soberbia predecible, entonces detente
y siéntate en esa fría banca de mármol, mira el reloj y espera a que llegue la
presencia de lo que tanto te hace falta, después lo que fue dolor será un
placer indescriptible.
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