Así como gritas un gol.


El fútbol tiene matices extraordinarios que nos trasladan al torrente de emociones que nos ciega pero que no nos debe alejar de lo realmente importante.

Paren aquello que nos sacude por un momento y tiren todo lo que nos estorba, apaguen la luz, pónganse en una posición cómoda y piensen en lo que queremos para el país en los próximos años, que pactos habrá entre los hombres y mujeres que van con las intenciones de cazar ese poder irreverente, que revueltas se estarán gestando en esos cerebros que no dejan de anhelar el don de mando.

Muchos defienden a su candidato preferido como si fuera casi casi de su familia, muestran todo su apoyo por ese individuo que no sabe que existen pero requiere de su valioso voto para tomar las riendas de un sistema lastimado y devastado por procesos tediosos que solo llevan a vulgares atajos.

No existe una fórmula que cambie el rumbo de un país en veinticuatro horas o cien días para trastocar las fibras de un pueblo que acumula resentimiento y que vive en una incertidumbre constante. Somos individuos que nos hace falta creer en nuestras expectativas y capacidades, necesitamos expresar lo que sentimos, no dejarnos llevar por lo extraordinario de las promesas cuando no sabemos cómo se lograran.

Cuestiona cada movimiento, exígete como lo haces con los demás, manifiesta ese interés por realizar cosas que signifiquen crecimiento, no grites para mostrar tu autoridad, no te enfades cuando las cosas no salen como planeas, no amenaces con cambiar cuando te has estancado en posturas inflexibles. Disfruta los momentos buenos y malos, reconoce los logros de los demás, escucha y quédate con lo que te hará vivir en paz, no te ofendas con las opiniones de los demás, jamás te conformes y estimula la comprensión en tu entorno.

Así como gritas un gol de forma contundente de esa misma manera busca siempre mantenerte a salvo del estrés, no te desquites por un mal día con el primer ser querido que se te atraviesa, si tienes frustraciones sal a caminar o correr,  no te entrometas en donde no te llaman y ten en cuenta que es válido decir no cuando tu intuición así lo dicta. Siempre juega limpio, ten estrategias firmes, planteamientos que se puedan modificar dependiendo las circunstancias y siempre visualízate en la victoria teniendo en cuenta que no todas las veces se gana.

Apaguen el televisor y reúne todas esas razones para encontrar un impulso que te haga decidir por lo que hará que todos sumemos y no restemos, convivamos sin pelear por nuestras posturas políticas o futbolísticas, que la armonía nos cubra y que la solidaridad sea nuestro estandarte. No pongan peros, excusas para entrar en un debate de ideas, no se rehúsen a enriquecer sus pensamientos manteniendo las emociones quietas y sean empáticos con los escenarios expuestos.

Gane quien gane todos debemos estar cercanos para construir un mundo fértil de posibilidades, donde compartamos conocimientos, momentos gratos y encaremos retos. Si nuestro equipo favorito pierde entendamos que es un juego y que el mejor esquema es el que fue vencedor y que habrá otra oportunidad. Cuando lo sublime llegue será porque los engranes trabajaron de una manera inigualable, donde todos aportaron y se esforzaron para asegurar un triunfo que quedara en la historia.

Entre futbol y política nos hemos vuelto locos. Hay quien siempre se queje de lo que acontece, hay quien no acepte los resultados, hay quien se apegue a la injusticia y hay quien no soporte el dolor de la perdida pero antes de que todo se fragmente comprendamos que hay una alta posibilidad de cambiar el destino solo es cuestión de querer.

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