Como en aquellos ayeres.
Hay situaciones
que requieren toda la atención posible y es así como un año más comienza con propósitos,
deseos, anhelos y realidades que nos llevan a considerar ciertas decisiones y
determinaciones. Mientras hay que celebrar la vida con golpes de palabras certeras
que lleguen al corazón, que se plasmen en el alma, que muevan la conciencia.
Que
esas sonrisas y palabras de aliento con las cuales comenzamos este año perduren
en cada amanecer, que reconozcamos nuestros puntos débiles, que nos demos
cuenta de lo que estamos dispuestos a dar para que nuestro entorno todo
funcione sin obstáculos. Si las malas noticias llegan debemos tener una mente
entrenada para conciliar con serenidad esos pasos que hay que dar, si las buenas
noticias abundan pues debemos compartir todo lo que ellas traigan.
No
debemos perder la calma cuando los escenarios son disparejos, agrios, sombríos,
difíciles, no desesperemos ante esos personajes que siempre buscaran mover los
vientos para tirar eso que debe permanecer tranquilo y firme, aplastemos
nuestro tonto ego y busquemos el sentido de la paz interior haciendo un paréntesis
para ocuparnos de las personas que amamos. Seamos transparentes con quien
siempre hemos sido, propaguemos la libertad dejando ser a los que por alguna razón
le gusta tropezar una y otra vez quizá pronto se darán cuenta de sus disimulados
raspones.
El
destino nos tiene preparado cosas asombrosas entonces actuemos con gentileza,
aprovechemos cada minuto con cuestiones que dejen algo prospero en el camino y que otros los multipliquen,
repartamos palabras que hagan reflexionar, encontremos seres que nos hagan
crecer, que nos hagan despertar en medio de una felicidad digna y que nos
causen satisfacciones. Debatamos nuestra existencia mediante nuestras generosas
actuaciones y nuestras terribles reacciones y así sacaremos conclusiones
prudentes, tal vez incomodas pero ciertas en toda la extensión de la palabra.
Sigamos
trabajando de forma entusiasta para seguir enriqueciendo nuestro lado abstracto
combinándolo con el mundo material que en esta época es desechable, disfrutemos
de los pequeños detalles, vivamos sin gritar lo que tenemos, expresemos
nuestros pensamientos de forma respetuosa, que nuestras estrategias sea concisas para comprender que lo material es
necesario pero efímero y que aquello que se genera en nuestro interior es un
tesoro irremplazable. No seamos partidarios de la violencia, no caigamos en
discusiones sin fin, depuremos nuestra presencia de lo toxico e inútil que nos
lastima.
Demos
un giro y observemos todo lo que hemos hecho y dicho analicemos que fue lo que
provocamos con nuestras acciones, que nos hicieron ganar y que nos hicieron
perder, comprendamos que no somos perfectos y que errar es una constante para
seguir creciendo. No nos perdamos en el sendero del agobio, no atiborremos nuestro
itinerario de estrés y cansancio, también escapémonos para dar respiros que nos
renueven y nos mantengan fuertes en este andar cotidiano. Esos lazos rotos dejémoslos
transitar quizá en algún momento estos se restructuren y todo sea como en
aquellos ayeres donde todo era complacencia y entendimiento.
Que tus
pretextos y excusas mueran en el intento de querer volverlos a utilizar, que tus
pereza se transforme en algo productivo, que tus quejas se conviertan una
fuente de oportunidades con hechos, que tu concepto de esperanza envuelva a
todo ser que te acompaña en esta travesía, que ocupes tu astucia para cosas
buenas, que tus cuestionamientos sean para construir, si quieres destruir sea
aquello que provoca hostilidad y dolor. Que sea un año donde no te detengas,
donde cultives tu ser, donde tus miedos tengan una explicación, donde lo grotesco
no sea una posibilidad.
Esfuérzate
para propiciar las condiciones necesarias que nos lleven al triunfo.
Comentarios
Publicar un comentario