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Mostrando las entradas de julio, 2026

Ella sabía mí nombre.

  Doblas a la derecha y te encuentras con esa entrada pintoresca, pasas sigilosamente, buscas que alguien que de razón y te explique como llegar al departamento siete, sigues con pasos apresurados, bajas unas pequeñas escaleras y hay unas velas encendidas, el olor a incienso es penetrante, comienzas a desesperarte en ese largo pasillo, de repente una dulce voz menciona tu nombre y el miedo se apodera de todas tus entrañas, sabes que has llegado al sitio donde según te adivinaran el futuro. Te topas con una pared y sin saber que hacer te sientas en el suelo, esperas que alguien vaya por ti, pero los minutos pasan y la incertidumbre crece, de repente una silueta regordeta, se ve al fondo, comienza a rezar y el calor aumenta, ahí esta la persona que buscabas, poco a poco se acerca, y vas reconociendo sus facciones, piel blanca, ojos grises y una nariz respingada, sabes que es ella quien tendrá el gusto de atenderte.   Los nervios te traicionan y tropiezas hasta besar el suelo...

Privilegios efímeros.

  La probabilidad de que tus cometarios me afectan es baja y no seria la primera vez quieras defender tus posturas clasistas y discriminatorias. Te la vives etiquetando a todo mundo, queriendo insultar, señalando defectos y queriéndote sentir de las altas esferas cuando sabemos la realidad en la que vives. Cuando te conocí eras humilde, compartido, entusiasta, creativo y te adaptabas a cualquier panorama, ahora pides buena comida, un lugar cómodo para dormir, aire acondicionado, agua de una marca en especifico y que persista el silencio, terminaste siendo todo eso que criticabas, la fama te llevo a la frivolidad de los que se creen dioses, piensas que los reconocimientos te aseguran un gran futuro, se te ha olvidado que todo cambia de un momento a otro, ya no sabes en que malgastar el dinero que ganas a diario, se te olvido el barrio donde creciste y comenzaste a escribir, no has vuelto desde que obtuviste tu primer contrato en la disquera, que después te obligo a ceder cada una ...

Doscientos pesos.

  Intentas disimular alegría mientras en tus pensamientos pides cuentas claras de todo lo que has acumulado por años. Vives resentido con el mundo por razones que parecen absurdas, te encomiendas a tus creencias para que el camino se componga, diluyes toda posibilidad de acuerdo con aquellos según te hicieron mal, descuidas tus momentos de lucidez, te la pasas escuchando los sermones que tanta paz te dan en los instantes críticos, calmas el dolor con aquellos desinflamantes y sigues observando las fotografías anhelando que esos tiempos regresen. Comes lo que alcanzas a recolectar en las calles, no contestas los saludos, ignoras lo que sucede en el entorno, quieres pasar desapercibido, la gente huye cuando apareces, te convertiste en un espanto, en un ser que nubla, que causa desconfianza, eres producto de tus malas decisiones. Ganaste mucho dinero cuando te dedicabas a la política, todos te querían, te reconocían, te vitoreaban, causabas euforia y hacías que las masas se movieran...

Me enchina la piel.

Seis meses de recuperación y ahora estoy administrando la energía para cumplir con el compromiso y despedirme dignamente de lo que fue toda mi vida. Muchas personas no comprenden los sacrificios y los riesgos, pero me aferre y supere todos los obstáculos hasta llegar a la primera división con un club muy modesto, pero con una gran historia. Después de tres torneos, llame la atención de los clubes europeos y pues me convencieron, fue una sorpresa llegar a Francia y dar el salto Alemania para terminar en España y en todos esos años vestí la camiseta de la selección, nunca dude en venir como muchos otros, el numero once siempre me estaba esperando, conseguí títulos, grandes hazañas, compartí cancha con los mejores jugadores del mundo hasta que un día me llego la oferta del futbol estadunidense y pues decidí comenzar a despedirme de lo que fue un sueño. No dure mucho tiempo en Chicago. Determiné regresar al equipo que me dio la primera oportunidad, me puse esa camiseta turquesa con org...

El último tiliche.

  Terminamos exhaustos después de hacer ese gran esfuerzo. Mirar como la cara se te deformaba, tus jadeos, el sudor que te corría por la frente, esa insinuación de parar, pero querer seguir, era un festín de emociones, por fin logramos este momento. No fue fácil planificarlo y ser cuidadosos para que nadie se enterara, todo comenzó por un comentario irónico y ahora estamos aquí recostados tratando de recomponernos para continuar. Poco a poco te fuiste quitando la ropa, el calor no te permitía estar quieta, mientras yo hacia mi labor, tú me dabas ánimos, pedias que no me infartara, que ya faltaba poco, pero esto parecía una sesión interminable, pero era el deseo de los dos, no teníamos alternativa, era ahora o nunca. Por eso nunca pensé en decirte que no, estabas decidida a lograr lo que comenzó como un chiste y ahora es toda una realidad, estoy sorprendido por esa capacidad de aguante y de querer más hasta decir esto fue lo ultimo y suspirar. Después de la descompensación lo ún...