Aquellas mariposas.
Ya no te quejes, ya
no te sientas molesto con el gobierno que se va y con el que viene. Ya quita tu
cara de incomodidad ante lo que parece un salto en caída libre. No te alteres
mientras caes solo disfruta la sensación de aquellas mariposas que revolotean
en tu estomago esperando a que tu cuerpo se haga mil pedazos, pero con la drástica
gracia que eso no sucederá porque quedaras suspendido en una madeja de reclamos
que se multiplicaran por setenta meses que serán amortiguador para no morir de
forma estrepitosa.
Te unirás a las
voces que causaran un bullicio donde no se entenderá ni media palabra y veras
como la tormenta inunda parcelas y ahogara el ganado que tanta esperanza tiene de
sobrevivir ante las magníficas opciones que han construido un reloj de arena,
no con el suficiente tiempo para evitar la catástrofe que a muchos hará nadar
de muertito. Los salvavidas serán escasos y la orilla se verá lejos porque habrá
un oleaje inusual y complejo donde tendremos que mantenernos a flote con la valentía
y el coraje que desconocíamos.
Las promesas se convertirán
en maquinarias que no deben de fallar ni de broma porque no hay refacciones
para tan elaborado plan, las emergencias no están contempladas ya que la
esperanza es la que hace que todo fluya con el movimiento discreto de un solo
dedo que apuntara hacia aquello que parece un abismo repugnante y lúgubre. Habrá
restricciones para que las calles no se saturen de libertad y la comezón de la frustración
será intensa.
Las quejas no
terminaran porque cada día tomaremos un color gris, porque nada será diferente mientras
las protestas sean iguales. Los patriotas no se darán por vencidos y levantaran
la bandera en señal de lucha ante la devoción infame de lo que fueron discursos
que se disolverán en una realidad demoledora. Las horas serán yunques que no
forjaran el futuro al menos que despertemos y exijamos esa silla imponente.
La negatividad es una
referencia que se ha vuelto una piedra angular de la lastimosa existencia de este tiempo que no espera y solo nos lleva
al vértigo de los cuestionamientos, bajo la amenaza de tiranos que sean
disfrazado de ovejas, la mala vibra ha contaminado sin cesar cada rincón de un
territorio azotado por los hombres de astucia incontenible, resquebrajando las buenas intenciones de cada
despertar, alimentando la ignorancia, manufacturando la desigualdad a grandes
escalas.
Esas burbujas de reclamos nos llevaran a la cúspide
de lo que no creíamos ocurriría ni en nuestra más terrible pesadilla. El
insomnio se replicara en cada hogar
esperando la fecha anhelada que marcara un antes y un después. Si todas estas
quejas no sirven de nada entonces habrá sido tiempo perdido o será un coscorrón
para reconocer que muchos nos fiamos del
descontento y del mar de dudas, que no debieron jamás invadirnos. Un suculento plato estará servido
para ser devorado por unos cuantos como siempre o para ser repartido con una visión
equitativa y honesta que callara de un manotazo lo que en el panorama parecía
imposible.
No sé qué me llevo a escribir esto, quizá sea una estimación
de mi miedo y mi insensatez por saber si resistiremos tanto ajetreo o de plano
seremos presa de una fiera enferma de poder. Las calumnias rondaran lo que
parece ser un mundo frágil y de incrédulos que van de un lado a otro sin
fijarse en aquellos gritos que convertirán el abismo en un dique que contendrá lo
que venga, sin importar el tamaño, hasta ese entonces sabremos si los que se
han mantenido despiertos todavía tienen fuerza y sabremos con certeza si los
que van despertando tienen el valor de involucrarse en un escenario donde habrá
una espesa niebla donde inesperadamente aquellas mariposas que mencione se
posaran en nuestros hombros como señal de algo.
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