Tus ojos marrones se
convierten en obscuridad cuando la frustración y los golpes de la vida alcanzan
lo que queda de aquel paraíso que alguna vez cuidaste con tanto amor, te inventas
realidades alternas que te crees y te llevan a desbordar todo el tiempo
pensamientos negativos, piensas que el mundo esta en contra de ti, que te
arrebatan eso que con tanto esfuerzo has forjado, que los demás son un estorbo
y que deberían desaparecer.
No tienes idea de lo
que haces y en ocasiones prefieres aliarte al olvido con tal de sanar lo que está
totalmente magullado por tus acciones y palabras, tus lapsos de insensatez te
llevan a terminar con la armonía y consigues incomodar, quizá no te das cuenta,
pero es consecuencia de no procesar lo que te tiene en guerra y en ese
aferramiento a tus creencias que ya están siendo obsoletas. Llegas al grado de
disfrutar el sufrimiento de los demás, no pretendes ofrecer disculpas y te
encaras con lo que no tiene sentido, pero sigues alimentando de una forma tenaz
y conveniente.
No quieres despertar
de la pesadilla en la que te metiste. No te interesa cambiar el rumbo y sabes
que el desastre es inminente, dejas que la furia te controle y te lleve al
sitio donde multiplicas aquellas sensaciones desagradables y dañinas. En ocasiones
te sugieres dejar en santa paz lo que te enciende, pero algo no te permite
abrir los ojos y sigues en esas sombras que te incitan a cometer desaires. Eres feliz de esa manera y la soledad es una
realidad que te abraza y te lleva a quedar en la orilla de la reflexión, no
quieres saltar, prefieres quedarte en el torbellino de dimes y diretes, que
tanto te molestan, no quieres ir al lado de la serenidad y la humildad.
Piensas que muchos
te defenderán si se desata la trifulca cuando tienes totalmente la responsabilidad
de la atmosfera densa que muchos sobrellevan porque existen cosas buenas y valiosas
que pesan más que la maldad y el enredo que tienes clavado en el corazón. Al final
la bondad siempre ganara y la verdad estará a la vista, por más que quieras
levantar muros, contar mentiras, decir altanerías, imponer razones, sostener
tus contextos, eso no bastara, porque se van descubriendo tus intenciones y tus
dolores.
Hasta los canarios
que cuidabas murieron de sentir esa pesadez que emites y que no trabajas, ahora
las jaulas están vacías y en una imaginación atrevida, te veo ahí, en un
encierro desesperante, donde tus alas están lastimadas y tus ojos marrones están
tristes, no puedes cantar, están en un cautiverio en llamas, eres un pájaro que
no quiere volar por otros cielos, te mantienes aferrado al rojo atardecer de
los recuerdos que no te pertenecen, pero celas.
Las ardillas que
visitaban el roble de tu extenso jardín se han mudado a la jacaranda del vecino,
nadie quiere compartir tiempo a tu lado, no te has dado cuenta de que la
obscuridad te ha dejado en una cuerda floja y que en cualquier momento caes a
la bandeja de fango que esta creada con esos contestos atorados y
circunstancias irrelevantes. Sales a la calle y la gente te esquiva, evitan
contestarte el saludo, tus ojos marrones son puñales y en algún instante tendrás
que reconocer que algo anda mal con tus hirientes actitudes.
Ya no aprietes tanto
la mandíbula, deja que tus enojos cesen y que los rosales retoñen con sigilo,
deja que los perros ladren y los gatos maúllen, deja que tu ser sane antes de
que llegue la primavera, deja que las aguas se apacigüen.
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