Una decena de ojos me ven con curiosidad, un tren de palabras atraviesa el frágil cuerpo de comprensión que he inventado para estar perdido en aquel esplendor que se asoma, que me cautiva, que me deja perplejo, al principio no comprendía lo que sucedía, pero los días han pasado con cierta prisa y la impaciencia ya se nota en mis gestos, es ahí cuando me doy cuenta, de que todo esto es una estancia llena de sorpresas y de fuertes develaciones. Estoy en el centro de aquel salón, el color amarillo abunda y el piso es gris, hay una verbena a lo lejos donde se logra distinguir música de banda, al otro extremo hay una reunión de mujeres que parecen rezar y yo estoy entre un mundo y el otro, estoy atento al objetivo, aquel ventanal que me muestra cómo vas caminando sin preocupaciones, sin tensiones, vas jugando con las flores y levantas las manos en señal de victoria, estoy atrapado en un cubo lleno de fe y de fiesta, estoy aquí esperando a que entres, pero al parecer tu no te percata...
Opiniones que pueden cambiar trayectos. Nevid Ascenci