Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas de enero, 2023

Todo comienza a dar vueltas.

  Una decena de ojos me ven con curiosidad, un tren de palabras atraviesa el frágil cuerpo de comprensión que he inventado para estar perdido en aquel esplendor que se asoma, que me cautiva, que me deja perplejo, al principio no comprendía lo que sucedía, pero los días han pasado con cierta prisa y la impaciencia ya se nota en mis gestos, es ahí cuando me doy cuenta, de que todo esto es una estancia llena de sorpresas y de fuertes develaciones. Estoy en el centro de aquel salón, el color amarillo abunda y el piso es gris, hay una verbena a lo lejos donde se logra distinguir música de banda, al otro extremo hay una reunión de mujeres que parecen rezar y yo estoy entre un mundo y el otro, estoy atento al objetivo, aquel ventanal que me muestra cómo vas caminando sin preocupaciones, sin tensiones, vas jugando con las flores y levantas las manos en señal de victoria, estoy atrapado en un cubo lleno de fe y de fiesta, estoy aquí esperando a que entres, pero al parecer tu no te percata...

Lucidez.

  Mis intenciones son buenas como sentir el aire fresco de la mañana. En mis precisiones escribo un par de frases poderosas y después tu nombre, es así como comienzo un día alocado por la falta de tiempo para reflexionar, salgo disparado a la calle con la encomienda de esparcir mi alegría, mi entusiasmo y mi nobleza, tengo esa sensación de bondad que me expulsa a la recrear mis mejores sonrisas y a decir buenos días desde el corazón.   No hay tiempo para disimular y es entonces cuando camino por esas largas calles con nombre de escritores y filósofos, es un laberinto lleno de escenarios cambiantes, llego a la cita pactada y todo indica que será breve, así son algunos negocios, así tan elocuentes y firmes, es así como quisiera seguir escribiendo frases poderosas y un ciento de veces el nombre que repica en mi mente acelerada y extrovertida, en algún momento de la tarde será posible cuando este en aquel escritorio que es un cómplice habitual y honesto con los prolongados silen...

Reverdecer.

  Para ese entonces las razones comenzaron a reverdecer. Eran las cinco de la tarde en punto cuando caminaba por aquel lugar que se distingue por aglomerar una infinidad de historias, esperando las nuestras coincidieran para determinar cómo seria ese atardecer, esa explosiva coincidencia de emociones deslumbrantes, pero no llegaste me dejaste en esa esquina desolada y fría. No asististe porque la invitación jamás te llego y se quedo en medio de una discordia abrupta sin sabor y sin color, mis múltiples escenarios se han venido abajo, los he sometido a juicios insistentes y los he condenado a enmudecer. Me fui lloriqueando por esos arcos que conforman el alrededor de la gran plaza, me regrese por las calles que alguna vez caminamos, observe como las luces me iluminaban el rostro y permanecí perdido con esa sensación de tener mil tentáculos sometiéndome a lo ruin de un naufragio mientras el capitán escapaba a la orilla de aquella isla repleta de escapes macabros y gracia plena. Nue...

La nobleza debe de hacer su labor.

  En casi tres minutos te compartí lo que en cinco horas no pude. Ojalá haya la claridad suficiente para que todo lo que hemos cosechado se siga sembrando, mi silencio fue atroz me descompuso en muchas madrugadas, mi sentir me hace creer, pero reitero he sido aliado de la prudencia y de la paciencia que me comprende sin cuestionarme. Espero que en ese corazón grande que tienes comprendas lo que me revolotea en el ser, solo te pido tus numerosas frases puntuales que en muchas ocasiones me han abierto los ojos, de ninguna forma quiero incendiar territorios, solo quiero enfatizar en lo que de repente surgió y se estableció en mis pensamientos que son constantes. Un sentimiento gentil que vaga por la escasa cordura y que se sostiene de historias bendecidas se encuentra escalando cada poro que me pertenece, es el gusto de ver florecer todos los días una sensación de bienestar y de paz, no quiero incomodar, ni corromper, solo quiero que me abraces como el buen escucha que eres. El de...