La bonita reunión en donde todos ponen su mejor sonrisa y se manifiestan de una forma ejemplar, es el día en que se dispersan los rumores de un posible futuro incierto mientras las carcajadas no se hacen esperar al primer mal chascarrillo. Los vestidos de gala lucen y los trajes recién planchados se mueven al son de esos cuerpos cansados de ilusiones improvisadas por mentes que solo piensan en el sonido de las monedas. Todos siguen sonriendo con tal de remover esperanzas y solemnes palabras que hagan engordar al ego de una manera estratosférica y los aplausos resuenen en aquel salón gélido y viejo. Muchos comenzaran a susurrar y otros intentaran lidiar con la pesadez del discurso repetitivo, serán minutos envueltos en tedio y confusión, serán horas en donde las propuestas se centrarán en una hoguera y un ruido incomodo, los soldados comenzarán a caer con tal de comer un poco y beber de manera magistral. El aburrimiento estará presente y los rostros se deformarán al punto de no ...
Opiniones que pueden cambiar trayectos. Nevid Ascenci