Reiniciar.
Te tiembla la voz y no sabes como expresar lo que realmente no sientes,
pero en el fondo algo te catapulta para decir un mensaje que carece de
credibilidad, sabes que las energías se están renovando que es momento de
reiniciar y emprender un nuevo camino, es momento para dejar toda la discordia
y el borlote, llego la hora de enfundarte en una lista amplia de objetivos y
razones para empezar la travesía que por días has venido planificando, sacudes
las ideas y caminas de forma apresurada, quieres huir del desorden y de la
muchedumbre que solo cuchichea.
Tus lagrimas son notorias, porque comprendes todo lo que hiciste, te creíste
astuto y resulto que las coordenadas no fueron las correctas, las palabras provocaron
disgusto y las acciones simplemente de dejaron a la deriva, quieres irte lejos,
perderte y entablar una larga charla con la vieja libreta que guarda tus
secretos inapropiados, tus malabares mal dados, tus consejos inexplicables y
tus ingratos instantes de desamor, quieres retribuirle al mundo todo lo que
eres, pero no encuentras la manera, porque la insensatez te ha dejado lastimado
de tus motivaciones repletas de dichos esperanzadores.
Esa loca travesía te espera, ahí están todos los personajes ensayando sus
guiones, están detallando los escenarios y los creadores todavía no saben donde
acomodarte, sientes molestia, porque querías ser nuevamente el protagonista de
historias que no te corresponden, estas furioso al saber que todo será equitativo
y que lo majestuoso caerá sobre esencias que están lejos de tus garras. Te das
cuenta de que estas enredado en una farsa que no conoce la pausa, estas ahí tropezando
una y otra vez, te arriesgas al hablar de fe cuando no aceptas la realidad como
es, es una contradicción aplastante y que va marchitando todas las flores que
encuentra a su paso. Sigues sin darte cuenta de que la necedad te esta clavando
una espada y no hay forma de escapar, es necesario concedas unos pensamientos
llenos de la verdad que tanto guardas en ese pecho dañado por sujetos que
siguen chupándote la sangre.
La soberbia es tú apellido y tu nombre lo sabe todo el mundo. Te están buscando
hasta por debajo de las piedras, han descubierto que eres un alborotador, un
tirano que miente, un terco que no aplica todo las cosas bellas que nacen de su
mente, al final la balanza que manipulas termina por inclinarse al conflicto, a
la pelea, a la incertidumbre y a los intrépidos discursos que matan de miedo
esas voluntades que quieren labrar senderos de progreso. Sigues intentando hablar
y decir un decoroso alegato que sea digno de la farsa que has construido con
tus heridas y tus pesares, no es posible porque la voz se quiebra, todos te
abuchean, todos quieren que respondas de forma congruente, pero es complicado
cuando todo está revuelto y confundido.
Alzas esa triste mirada y levantas los brazos, aclamas que el tiempo te
brinde una fuente de inspiración, un aliento de perdón, una artimaña que te
haga esfumar de la presión que con dedicación has dejado que crezca al grado de
sentirte atiborrado de impresiones y dolores. La única opción es reiniciar el
sistema y hurgar si hay alguna alternativa para que recapacites mientras te
llevan a descansar a lo mas alto de la montaña, quizá ahí estén las respuestas,
ahí estén esas pertenencias que tanto reclamas, quizá ahí este lo que te da paz.
Es momento de perpetuar tu vaga sabiduría y de una vez por todas reconozcas
que eres un simple mortal, que algún día serás un recuerdo y que lo que dices
que es negro siempre fue blanco, acepta que eres imperfecto, solo así podrás reiniciar
de forma plena.
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