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Mostrando las entradas de junio, 2025

Adulto.

  Hace tres décadas encontré razones para ser amigo de la resiliencia. Que complicado cuando se es niño y vivir con presiones de adulto, tomar la batuta que no te correspondía, de hacerte cargo de responsabilidades que para ese entonces eran extremas. Tenia once años cuando mis padres pasaban por una crisis matrimonial y de repente mi madre se volvió un bulto en una cama, mi hermana de escasos cuatro años era un ser indefenso y yo tenia que seguir adelante con mis estudios para ese entonces cursaba el cuarto o quinto año de primaria. Recuerdo que tenia que salir de aquel departamento a las siete de la mañana, tomar un camión, bajar en un punto exacto y cruzar unas vías de tren y después abordar otro trasporte y caminar a la entrada de la escuela y al medio día hacer nuevamente el trajín. Llegaba desesperado a revisar a mi hermana, que estuviera en aquella fortaleza de almohadas mientras mi madre parecía que invernaba, preocuparme por la comida y la tarea, ambas cosas eran primord...

Dos pequeños misiles.

  Tus ojos son dos pequeños misiles que perpetran en mi corazón. Mis nudillos todavía arden por el impacto y la adrenalina, me dicen loco, nadie me quiere cuidar, todos los que vienen desaparecen y ahora tu silencio me asevera que estoy mal, que el olor a plástico no es suficiente para entender lo que requiero para estar en paz. Tus manos están heladas y estas temblando. Mis labios están resecos y las ganas de huir son incesantes, no puedo creer que mis aventuras se estén cortando en tan solo cinco segundos, mis trescientos sesenta y cinco poemas ahora serán una cobija que te libere de mis codiciadas aversiones, quiero besarte hasta saber si gesticulas o te rindes ante mi fragancia lasciva de un día entero de trabajo. Quiero repitas conmigo esas promesas que alguna aceptaste sin decir ni una sola palabra, necesito saber que esto no es un juego y que si rompí aquella vitrina fue para tenerte hasta que me duela el apego. Tus piernitas, tus bracitos, esa carita como cuando termina...

Le conté a mi madre.

  Aproveche para ir a bolear mis zapatos. Tengo que llegar reluciente a la reunión que tanto esmero han preparado desde hace doce meses, nos encontraremos los viejos amigos de preparatoria y festejaremos de una forma prudente, pues la edad no nos permite andar desnudándonos por los pasillos, aquellos años donde nuestras acrobacias fueron aplaudidas hasta por extraños ahora son hazañas para nuestros conocidos. Han pasado cuarenta años desde que la prepa se termino y muchos decidieron forjarse como profesionistas, yo me atreví a tomar las riendas de unos cuantos negocios que tenia mi padre en el abandono y con dedicación pude sacar a flote lo que estaba en ruinas, no tuve tiempo para tener una relación amorosa que prometiera durabilidad, la verdad no quise arriesgarme después de escuchar lo nefasto que es divorciarse, me dedique a viajar por el mundo, a coleccionar corcholatas, bolígrafos y utensilios de cocina, a cuidar de mis padres y a escuchar una y otra vez la música ochentera...

No cedas a las provocaciones.

  No alimentes el morbo de esas personas que suponen lo que sucede en tú vida. No les des el material para que hagan una novela sin trama, sin sustento y con excesivo drama, no dejes que los añicos de las posibles colisiones terminen alimentando su fabrica de veneno, solo deja que fluyan sus invenciones y diviértete, no te preocupes si lo dicen es algo ingrato y cruel. Reposa en aquel espacio que has acondicionado para reflexionar, observa como el aire mueve los árboles, como la lluvia hace de las suyas, disfruta el aroma, conserva la calma, retoma esas pequeñas frases que te han impulsado a no angustiarte, recuerda cada una de tus hazañas, reconoce esos momentos de incertidumbre y explora la experiencia una y otra vez hasta que te quede claro que no puedes tener el control sobre los demás. Desenreda todo eso que te hicieron creer, limpia el sitio y descubre lo maravillosa que es la vida, encuentra la luz y resalta tus bondades. Despierta en esas inquietudes que muchas veces dé...