Hace tres décadas encontré razones para ser amigo de la resiliencia. Que complicado cuando se es niño y vivir con presiones de adulto, tomar la batuta que no te correspondía, de hacerte cargo de responsabilidades que para ese entonces eran extremas. Tenia once años cuando mis padres pasaban por una crisis matrimonial y de repente mi madre se volvió un bulto en una cama, mi hermana de escasos cuatro años era un ser indefenso y yo tenia que seguir adelante con mis estudios para ese entonces cursaba el cuarto o quinto año de primaria. Recuerdo que tenia que salir de aquel departamento a las siete de la mañana, tomar un camión, bajar en un punto exacto y cruzar unas vías de tren y después abordar otro trasporte y caminar a la entrada de la escuela y al medio día hacer nuevamente el trajín. Llegaba desesperado a revisar a mi hermana, que estuviera en aquella fortaleza de almohadas mientras mi madre parecía que invernaba, preocuparme por la comida y la tarea, ambas cosas eran primord...
Opiniones que pueden cambiar trayectos. Nevid Ascenci