Tus sofisticadas impresiones sobre lo que te persigue y te encarcela en ideas extrañas son las que quizá te confunden porque tu decisión es resistirte al cambio aunque el mundo necesite que escupas tu lado humano este se quedara perplejo en tus entrañas. Despiertas como cada mañana acompañado de esas paredes amarillentas por todo el tabaco que absorbes en tus pesadillas, te quitas las lagañas que te estorban para observar lo que pudiera ser tu limitado universo en donde la ley de yo primero, después yo y al final yo es una constante que atraganta a cualquier alma buena que quiere ayudarte e impera para alejarte de lo que puede florecer en tu entorno. Eres un monstruo con el corazón roto y la piel dura. En esa cueva donde guardas tus efímeros momentos de gloria, también entierras tus crueles derrotas porque no quieres saber de ellas, no has aprendido de ellas y quieres que se degraden con el paso del tiempo. Eres un ermitaño que solo busca la noche para olvidarte de lo que a...
Opiniones que pueden cambiar trayectos. Nevid Ascenci