La ofensa te aplasta y haces con ella un desastre. Das tus opiniones sin pensar que eres parte del colectivo, que te encuentras en el túnel de lucha y versatilidad, donde los atrevimientos son esos detalles que te tambalean y te escupen, después no sabes sí aceptar o ponerte a rezar como cuando eras un niño, te confundes entre el pasaje multicolor que te somete a los pronunciados pesares mientras tomas de la mano al amor que te estruja sin que te des cuenta. El discurso repetitivo, de que te sientes avergonzado, humillado ante los actos inmaduros e insensatos, ante lo carnavalesco y lo hiriente que puede ser para tu formación, entonces ocúltate, quédate tendido en el suelo mientras acaba el espectáculo, piensa en el mundo perfecto que te has creado, persígnate y grita algunos padres nuestros, relájate pensando en que no tienes porque luchar, que eres privilegiado y que no eres señalado, sigue fortaleciendo el escudo protector al que tanto te aferras. Entérate que todo ha...
Opiniones que pueden cambiar trayectos. Nevid Ascenci