El señor Regino había dejado su portafolios a medio pasillo. Unos minutos antes se escucharon unos gritos al otro lado del edificio cuando me asome solo vi sus ojos perdidos y su nariz sangrando, le preguntaba qué es lo que pasaba y el solo señalaba hacia las viejas escaleras, comencé a sentir miedo y busque los números de emergencia, fui por el portafolios y me encerré en aquella oficina de cuatro por cuatro para ese entonces Regino Valverde se había quedado dormido. La curiosidad era mucha entonces decidí hurgar ese portafolios, lo abrí con delicadeza y ahí en interior había cientos de cartas y muchas prendas íntimas femeninas, de pronto percibí un olor a cítricos, en mi tonta imaginación pasaron los ganas de modelar alguna de aquellas ropas diminutas y leer una de las tantas cartas, pero creo que ya me había excedido y preferí guardar silencio, de pronto alguien toco la puerta de una forma peculiar, me asome con angustia y era una mujer de mediana estatura, cabello lacio, oj...
Opiniones que pueden cambiar trayectos. Nevid Ascenci